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Filósofos, Teoría de los dos mundos, del alma. Pensamiento platónico. Demiurgo. Dialéctica. Antropología. Ética. Aristóteles. Política. Epicureismo. E

Platón y su teoría de los dos mundos

Vida de Platón

Platón nació en Atenas en el año 427 a. C. Al hacerse discípulo de Sócrates descubrió su vocación filosófica. Pero su pensamiento tuvo una finalidad política: el diseño de un tipo de sociedad y gobierno justos, una república ideal en la que las personas pudieran ser felices.

Para ello era necesario encontrar los fundamentos metafísicos, antropológicos y éticos de la vida política para que su gobierno no dependiese del capricho de cualquier tirano. A ello responde la teoría de las ideas. Durante sus viajes trató de convencer al tirano Dionisio y a su sobrino Dión para que implantasen un régimen político acorde con su doctrina. No lo consiguió y fundó en Atenas su Academia, donde se consagró a la enseñanza de la filosofía hasta su muerte en 347 a. C.

Punto de partida del pensamiento platónico

Igual que Parménides, quiere llegar a la esencia de las cosas, a lo que las cosas realmente son. Y este conocimiento solo puede ser universal (es decir, que se aplique a todos los individuos de una especie), y necesario (no puede ser de otra manera). A estas esencias permanentes de las cosas es a lo que Platón denomina idea.

Acepta la concepción heraclítea de la physis como devenir, como todo cambiante aunque armónico, que inspira su concepción del mundo sensible.

Ontología de Platón

La teoría de las ideas como síntesis de la tradición griega

Para Platón, la auténtica realidad es el mundo inteligible porque es el ámbito de lo permanente y el que explica toda la realidad.

Las ideas son únicas, inmutables, ingeneradas, imperecederas.

Son las esencias y modelos de las cosas sensibles.

Están jerarquizadas y rigen las superiores sobres las inferiores.

Forman un sistema que se presenta como clave explicativa del mundo físico y del mundo moral. El conocimiento de las ideas sirve para conocer las esencias.

En el mundo de las ideas están las almas humanas. Cuando están encerradas en un cuerpo sensible, todo su afán será volver a su lugar natural, donde pueden contemplar las ideas, que es su función propia.

Entre este mundo y el mundo sensible se encuentra el Demiurgo, un ser intermedio que tiene la función de un artesano y ordenador cósmico.

La cosmología platónica: el mundo sensible

El mundo sensible es el mundo que se ofrece a los sentidos, múltiple y cambiante. Sin embargo, tiene un cierto ser. El ser que tiene es participado de las ideas: el mundo sensible imita y participa del inteligible, es decir, es imagen del mundo inteligible y toma su ser del mismo.

La formación del mundo sensible a imagen del inteligible se debe al Demiurgo.

El Demiurgo es una inteligencia ordenadora.

El demiurgo y las ideas que toma como modelo son transcendentes a la realidad sensible. La función del demiurgo es la de ordenar la realidad sensible tomando como modelo el orden y jerarquía del mundo de las ideas que él contempla.

Relación entre el mundo de las ideas y el mundo sensible

Las ideas son los modelos y la esencia de las cosas sensibles. Las cosas sensibles participan su ser y su forma de las ideas. Las cosas sensibles imitan a las ideas, por lo que tienden a su perfección: el Bien. Las ideas son la causa final de las cosas. Todas las cosas sensibles tienen como fin último la idea de Bien. Esta concepción que Platón tiene del cosmos es teleológica.

El mundo inteligible es, por tanto, el modelo y arquetipo que imita el mundo sensible.

Gnoseología. El problema del conocimiento en Platón

¿En qué consiste el conocimiento?

La reminiscencia. Antes que el alma estuviese encarnada en un cuerpo, permanecía en el mundo de las ideas, dedicándose allí a la contemplación. Cuando se encarnó en un cuerpo, una especie de velo hizo que no recordase con claridad su vida allí. A través de los sentidos, percibe objetos sensibles, se acuerda de las ideas de las que esos objetos son copias. Los fenómenos sensibles no hacen sino despertar en nosotros lo que ya conocíamos, traer a la conciencia lo que estaba velado. Para Platón, conocer es recordar lo ya aprendido.

La dialéctica es un método de conocimiento que consiste en avanzar en los razonamientos mediante la contraposición de tesis opuestas. Se trata de un diálogo entre posturas contrarias.

Los grados del conocimiento

Ciencia. Se trata del tipo superior de conocimiento. Es un conocimiento de lo permanente, de lo universal, de la esencia de las cosas. Corresponde al conocimiento de las ideas. Distingue Platón dos grados de segundo orden:

Inteligencia intuitiva. Consiste en la captación racional e inmediata de las ideas.

Inteligencia discursiva. Se trata del conocimiento racional que discurre yendo de un concepto a otro.

Opinión. Se trata del conocimiento del mundo sensible

Creencia. Conocimiento a través de los sentidos de las cosas físicas, de las cosas naturales perceptibles sensiblemente. Un conocimiento imperfecto y que no puede ser sometido a demostración.

Imaginación. Es un conocimiento de las imágenes de las cosas sensibles, de los seres de ficción, de los seres mitológicos o de las invenciones de los poetas. Son realidades ni intuíbles por razón ni perceptibles ni demostrables.

Paralelismo entre los grados de conocer y los grados de ser

A las cosas sensibles les corresponde un conocimiento de opinión y a las cosas inteligibles un conocimiento de ciencia. Esto es lo que expone en el símil de la línea segmentada. Afirma Platón que la realidad y el conocimiento son semejantes a una línea dividida en dos partes, cada una de ellas subdivididas a su vez. La parte inferior representa al mundo sensible y al conocimiento que le es propio, la opinión. La parte superior corresponde al mundo inteligible y a su conocimiento adecuado, la ciencia. Dentro de cada una de estas regiones del ser y el conocer se establecen, siempre de modo paralelo, dos subdivisiones, de acuerdo con el esquema anterior.

Antropología de Platón

El dualismo antropológico

Su concepción del ser humano es dualista, es decir, lo concibe como un compuesto de cuerpo y alma. Platón afirma que el cuerpo es la cárcel del alma.

El cuerpo es una cosa sensible más, que se genera y corrompe al morir y que no pervive. El cuerpo es un obstáculo para lograr la perfección y el conocimiento de las ideas. Por eso, la misión del ser humano cuando está en esta vida es la de tratar de purificarse para que pueda ascender su alma a su lugar natural: el mundo de las ideas.

El alma es inmortal. Su actividad propia es la contemplación de las ideas. Constituye la verdadera esencia del ser humano.

La teoría del alma

Aunque el alma es simple, tiene diversas funciones, diversas capacidades o dynamis. Estas funciones están simbólicamente expuestas en el mito del carro halado.

La racional, representada por el auriga. Es la dimensión inteligente y dotada de autonomía. Las funciones propias de la razón son conocer y gobernar a las otras dimensiones, que constituyen la fuerza del alma.

La irascible representada por el caballo blanco. Es la dimensión en la que radican los impulsos voluntarios y los más altos afectos que mueven la vida del ser humano.

La concupiscible, representada por el caballo negro, fuente de los deseos y las pasiones relacionadas con el cuerpo.

A cada función del alma le corresponde un comportamiento adecuado a su naturaleza. Este comportamiento adecuado es lo que denomina Platón virtud. Así, la virtud correspondiente a la razón es la prudencia, la de la irascible es la fortaleza, y la de la concupiscible es la templanza.

Afirma la inmortalidad del alma.

Por la reminiscencia: si conocer es recordar, y al nacer el alma ya conoce las ideas, necesariamente el alma ya estuvo en contacto con las ideas en el mundo inteligible antes de estar encerrada en un cuerpo.

Por no ser engendrada, pues lo que no es engendrado no puede perecer.

Por ser simple, pues lo simple no se puede descomponer ni deshacer, y, por tanto, no puede morir.

Por justicia universal, pues el justo debe recibir su premio y el malvado su castigo, cosa que no suele ocurrir siempre en la vida en el mundo sensible.

Ética de Platón

La ética de Platón es una ética eudemonista, es decir, afirma que el fin que todos los seres humanos desean conseguir en esta vida es la felicidad.

Todas las doctrinas éticas griegas son naturalistas, porque todas estas doctrinas consideran que el orden natural y el moral son semejantes. Se considera bueno lo natural y malo lo que va en contra de la naturaleza humana.

La felicidad

Para Platón la felicidad es el fin de la vida del ser humano.

Frente al hedonismo, que identifica la felicidad con el placer, señala Platón que una vida centrada en el placer termina por no ser ni placentera ni feliz.

Niega que la felicidad proceda únicamente de la actividad intelectual.

La felicidad del ser humano consiste en llevar una vida prudente, de sabiduría.

La virtud

Platón entendía la virtud como capacidad humana para desarrollar una función o tarea propia desde el punto de vista ético.

No basta con conocer la virtud sino que hay que practicarla.

La salud del cuerpo, como la del alma, consiste en la armonía y proporción de los diversos elementos que la forman.

La enfermedad resulta del desequilibrio y la desproporción. Y eso es el vicio: lo opuesto a virtud, consistente en la rebeldía de una parte contra las otras.

La justicia es entendida por Platón como orden y equilibrio entre partes. Fruto de la armonía surge la salud del alma. Esta virtud tiene primacía sobre las demás porque es la que las ordena. El orden que impone la justicia es lo que produce la armonía de todo el cosmos.

La prudencia consiste en la capacidad de deliberar racional y correctamente para mostrar cuál es la opción y actuación más conveniente para cada momento en la vida de una persona, de modo que sea una vida buena. Prudencia y sabiduría se identifican y las entiende como virtud de deliberar lo que es bueno o malo para el ser humano. Consiste en la capacidad de dirigir racionalmente la conducta del mejor modo posible.

La fortaleza estriba en la recta opinión sobre lo que se debe y no se debe temer, unida a la capacidad de mantener el ánimo alto en las dificultades.

La templanza proporciona a la persona la capacidad de ordenar racionalmente sus placeres. Se trata del dominio de sí, especialmente en lo referente a los impulsos corporales.

Política de Platón

Finalidad política de la obra de Platón

El fin del ser humano es la felicidad, ésta sólo se puede encontrar en comunidad con otros seres humanos. Intenta poner en práctica un sistema político utópico en el que se busque el bien común y la justicia.

El ser humano como animal político

La sociedad brota de la propia naturaleza del ser humano.

Los estamentos sociales en la pólis

Alma y Estado tienen la misma estructura.

Los productores. Su misión consiste en producir los bienes necesarios para la vida. En esta clase predomina el elemento concupiscible del alma. La virtud que les corresponde es la templanza.

Los guerreros. En ellos predomina la dimensión irascible del alma. La virtud que les conviene es la fortaleza. Viven comunitariamente para no vivir apegados a los vienes concretos, para tener más disponibilidad a la hora de defender el bien colectivo y verse libres de las codicias que paralizan a las personas. Esta postura es denominada comunismo platónico.

Los gobernantes tienen poder sobre las otras clases. Destaca en ellos el elemento racional, por lo que la virtud que les es propia es la prudencia, entendida como la capacidad de gobernar de acuerdo con lo mejor y más recto.

Los gobernantes deben ser los filósofos, porque el auténtico filósofo posee estas tres características: ciencia, virtud y experiencia.

La justicia

La justicia es el fin ético que debe seguir la pólis.

Diversas formas de gobierno según Platón

La más perfecta es la aristocracia. Los gobernantes rigen la ciudad según la prudencia y la sabiduría.

Puede degenerar en timocracia, los gobernantes buscan obtener un cargo, la preeminencia social, honores, pues es la dimensión irascible del alma la que manda.

Puede degenerar en oligarquía, régimen en el que la riqueza está concentrada en las manos de unos pocos que se unen para buscar o incrementar esa riqueza y el poder que les reporta. Se producen dos grandes clases sociales: la de los oligarcas, minoría muy enriquecida, y una masa inmensa de desposeídos que trata de expulsarlos del poder.

Surge la democracia, sistema en el que el pueblo, harto de ser aplastado por los oligarcas, toma el poder. Pero como los cargos son elegidos por elección popular, muchas veces recaen sobre personas inadecuadas. El resultado suele ser caótico, de modo que la democracia acaba degenerando en tiranía.

En la tiranía termina por gobernar el más audaz y violento, que se impone a los demás. El tirano gobierna a su capricho, imponiéndolo con violencia y crueldad.

®Aristóteles.

Aristóteles nació en Estagira en el año 384 a. C. Hijo del médico del rey Amintas II de Macedonia, al quedar huérfano en la adolescencia fue enviado por su tutor a estudiar a la Academia de Platón, en Atenas. Tras morir Platón, la abandonó. En 343 Fillipo II de Macedonia llamó a Aristóteles para que fuera el educador de su hijo Alejandro. Cuando éste sucedió a su padre en el trono, Aristóteles le acompañó en una serie de viajes en los que el emperador conquistó Grecia, Persia y Egipto. Aristóteles volvió a Atenas cuando ya había sido conquistada por Macedonia. Y como entonces la Academia da Platón seguía una dirección pitagórica, Aristóteles se distanció definitivamente de ella fundando su propia escuela: el Liceo. En 323 murió Alejandro Magno y Atenas pretendió sacudirse el yugo macedonio. Aristóteles, acusado entonces de impiedad, tuvo que huir a Calcis, y allí murió a los 62 años, lejos de sus discípulos.

Crítica de Aristóteles a la teoría platónica de las ideas.

Aristóteles, al igual que Platón, afirma la posibilidad de conocer y definir la esencia permanente de las cosas, lo que las cosas realmente son.

Para Aristóteles es innecesaria la división de la realidad en dos esferas o niveles, porque las esencias de las cosas tienen que estar en las cosas mismas.

Frente al dualismo metafísico de Platón, Aristóteles propone un monismo: solo existe una realidad, y ésta puede empezar a ser conocida por los sentidos. Lo sensible y lo inteligible no son dos mundos sino dos niveles de conocimiento de un único mundo.

De Heráclito admite el movimiento, pero afirma, sin embargo, que hay algo que permanece en todo movimiento: la esencia de la cosa que cambia. Aunque haya cambios y movimientos en los seres, su propia esencia, su forma, permanece.

El problema del conocimiento y la ciencia.

La ciencia para Aristóteles

Ciencia, para Aristóteles se ocupa de lo universal y necesario.

Clasificación de las ciencias:

Teóricas. Describen cómo es la esencia de las cosas.

Prácticas. Prescriben cómo deben ser las acciones humanas. Son aplicadas al comportamiento de las personas o a la organización de la pólis.

Poéticas. Prescriben cómo se debe actuar para producir o fabricar algo.

La lógica aristotélica, que substituye a la dialéctica de Platón, consiste en razonamientos deductivos que permiten pasar de lo universal a lo particular y, a su vez, ser capaz de conceptualizar lo universal desde lo particular. El tipo de razonamiento deductivo que utiliza es el silogismo.

Los grados de conocimiento

Conocimiento sensible:

Sensación. Se presentan las formas sensibles de las cosas particulares a través de los sentidos. Aristóteles es realista, está persuadido de que lo que conoce se corresponde con la realidad extramental: conocemos las cosas tal cual son.

La experiencia. Consiste en un conocimiento por familiaridad con las cosas. Procede de la observación y ordenación de las sucesivas sensaciones en la memoria.

Los grados del conocimiento intelectual son:

Técnica. Saber cómo hacer las cosas, capacidad para producir algo.

Prudencia. Saber actuar bien. Su objeto es la propia conducta humana. Se refiere a cómo hay que actuar para conseguir lo que es bueno para el ser humano. La praxis ética: da lugar a las virtudes (entendidas ahora como hábitos de comportamiento).

Ciencia. Saber sobre lo universal y lo necesario. El método es la demostración. El modo más común de demostración es el silogismo, que es un razonamiento deductivo en el que a partir de unas premisas obtenemos unas conclusiones. Esas premisas deben ser probadas a partir de otras. Conviene llegar a unas premisas que sean evidentes por sí. Esos primeros enunciados evidentes son los principios.

Inteligencia. Sólo conocemos la esencia de algo cuando conocemos los primeros principios y las últimas causas que dan cuenta de él.

Sabiduría. La forma más plena de conocimiento. A partir de los primeros principios intuidos por la inteligencia se deducen necesariamente todas las verdades propias de una ciencia, a las que llama teoremas.

El proceso del conocimiento: de lo sensible a lo abstracto

El conocimiento sensible

Para Aristóteles, todo conocimiento comienza con la sensación. La forma sensible queda recogida por la percepción.

Antes de empezar a percibir, no hay nada en la inteligencia. Todo conocimiento comienza y se basa en los sentidos.

Los sentidos externos son los que captan la realidad en la medida en que los objetos están presentes.

Los sentidos internos no exigen la presencia inmediata de sus objetos.

Memoria o capacidad para conservar las impresiones sensibles de las formas percibidas en la sensación. El recuerdo como capacidad de actualizar o hacer presente lo memorizado.

Fantasía o imaginación, que consiste en la capacidad de reproducir imágenes libremente. Permite, incluso, crear imágenes.

Sentido común, que consiste en la capacidad de vincular, centralizar y coordinar las sensaciones de los diversos sentidos externos.

Estimativa, permite discernir lo que es útil o peligroso, deseable o rechazable para el sujeto.

El conocimiento intelectivo

El conocimiento intelectual avanza más allá para conseguir llegar a conceptos universales. Es a partir de las formas particulares y sensibles recogidas por la percepción como la inteligencia es capaz, mediante un proceso de abstracción, de llegar a las formas universales, a las esencias de las cosas. Posteriormente es necesario entenderlas.

Dos funciones del alma:

El intelecto agente es la capacidad de abstraer e iluminar a partir de las formas sensibles, las formas inteligibles o conceptos universales. El proceso de abstracción consiste en aquella operación racional en la que se separan los rasgos materiales y particulares de los objetos percibidos para quedarse sólo con la forma común o esencia de cada uno de ellos. Esta esencia se expresa mediante un concepto.

El intelecto pasivo está en disposición de llevar a cabo los juicios y razonamientos. Recibe las formas inteligibles o conceptos comprendiéndolos.

Metafísica. La explicación de la realidad

Concibe la metafísica como ciencia del ser. El ser, para Aristóteles, se presenta ante todo como substancia, la metafísica será también la ciencia de la substancia.

Metafísica como ciencia del ser

Tipos de seres

Seres naturales. Tienen en sí mismos el fundamento de su cambio o movimiento, cambian y se mueven por sí mismos. Son mutables, pero independientes de la mente del ser humano.

Seres artificiales o manufacturados. Son dependientes de la mente del ser humano. Por eso, son objeto de estudio de las diversas artes, porque estos objetos son fruto de la producción técnica.

Ser supremo es aquel que es inmutable y también independiente de la mente humana. Ése es el theós.

Los modos del ser

Ser “por esencia” y ser “por accidente”. Esencia es aquello que una cosa es y aquello por lo que una cosa es esa cosa y no otra. Para Platón venía determinado por su idea, para Aristóteles va a estar determinado por su forma. Los accidentes son todas aquellas cualidades que se predican de un ser, pero que no forman parte de su esencia, de modo que, si cambian, la esencia permanece igual.

Las categorías: son las diversas características que podemos decir de un sujeto. La principal categoría es la de substancia.

Ser verdadero y ser falso. Algo es verdadero cuando revela su esencia, su auténtica forma, cuando hace presente lo que es. Algo es falso cuando muestra una presencia que no responde a lo que es.

Ser “en potencia” y “ser en acto”. Potencia es la capacidad real de conseguir una cualidad. El acto consiste en una cualidad, condición o perfección que están presentes de hecho.

Metafísica como ciencia de la substancia

Substancia es todo aquello que se hace presente desde sí mismo y por sí mismo. Los accidentes dependen de algo que los soporte, la substancia es independiente y es por sí misma. Por esto, aunque cambien los accidentes, la substancia no cambia. La substancia es la forma permanente que define la esencia de la cosa, mientras que los accidentes son las cualidades de dicha cosa.

La substancia es un compuesto hilemórfico, es decir, una unión indisoluble entre la forma y la materia.

Forma es aquello por lo que una cosa es lo que es. No es algo fuera de la cosa como la idea de Platón, sino que está en la substancia misma. Respecto de la materia se comporta como un acto.

Materia es aquello de lo que está hecha una substancia. Se trata de pura potencia, de un substrato eterno de donde salen todas las cosas.

Metafísica como ciencia del theós

Metafísica como ciencia de la substancia suprema: el theós.

No se trata de un dios creador. El theós constituye el motor inmóvil de todo el cosmos, su causa final: todo tiende a la perfección por imitación del ser más perfecto, que es el theós.

Es un ser vivo que se basta a sí mismo. Su actividad propia es la actividad contemplativa o theoría.

La teoría consiste en un conocimiento del ser de las cosas en su totalidad. El theós se tiene a sí mismo como objeto de su pensamiento. Sólo puede dedicarse a pensar en él mismo.

El estudio de la naturaleza: la física

La física como estudio de la naturaleza

La física trata, al igual que la metafísica, de la substancia pero desde un punto de vista dinámico, como principio o fundamento del cambio.

Naturaleza es la substancia en cuanto tiene en sí y por sí la capacidad de cambio y movimiento.

Define la naturaleza como principio o fundamento del cambio.

El cosmos es un organismo en el que todo obra hacia un fin. Se trata de una concepción teleológica del universo.

Principios o fundamentos del cambio o movimiento

Para explicar la naturaleza debe ponerse en claro su nota definitoria: su capacidad de cambio o movimiento. Para resolver el problema del movimiento Aristóteles retoma la antinomia de Heráclito y Parménides. Acepta el principio general de que “de la nada nada puede salir”. Pero frente a Parménides, que niega la existencia del movimiento porque implicaría el no-ser, admite Aristóteles dos tipos de no-ser:

No-ser absoluto: La nada. El paso del no-ser al ser es imposible.

No-ser relativo: algo que no es pero puede llegar a ser.

Admite Aristóteles la existencia del movimiento como paso del no-ser relativo al ser.

Noción y explicación del cambio

Potencia es la capacidad real de conseguir una cualidad.

Acto consiste en una cualidad, condición, atributo o perfección que están presentes de hecho. Posee dos palabras para referirse al acto:

Enérgeia: consiste en estar en acto como actividad propia de lo que está en su plenitud y ya no cambia.

Enteléjeia: estriba en estar en acto como algo ya acabado, fruto de un proceso que llegó a su fin.

Aristóteles define el movimiento como el paso de la potencia al acto. También, como el acto de un ser en potencia en tanto que está en potencia. Esto significa que el movimiento es el acto de aquel ser que está pasando de la potencia al acto en la medida en que está en potencia de ese mismo acto.

Tipos de cambio

El cambio accidental es aquel en el que cambian los accidentes y permanece la substancia.

El cambio substancial consiste en la aparición o desaparición de la substancia misma, es decir, en la generación o corrupción de una substancia.

Causas del cambio

Causa material. Explica la substancia a partir de aquello de lo que se hace o produce. Aquello de lo que algo está hecho.

Causa formal. Describe cuál es la esencia de la cosa. Lo que es.

Causa eficiente. Se refiere al agente que causa o produce el cambio.

Causa final. Indica la finalidad que persigue el cambio.

El theós como causa final de todo cambio

Todo lo que se mueve es movido por otro.

No podemos suponer una cadena infinita de motores y móviles.

Tendremos que llegar a un primer motor que sea inmóvil. El theós es el motor inmóvil y mueve como causa eficiente última de todo, pero situándose más allá del mundo físico.

Aristóteles muestra que todo tiene un fin y el fin de todo es su plenitud, su plena actualización, lo cual sólo puede ocurrir gracias a la presencia del theós.

El theós es el acto puro, pura enérgeia, sin mezcla de potencia. Es simple, eterno, ingenerado e incorruptible. Su actividad, al ser enérgeia, es pensar su pensamiento.

Antropología en Aristóteles

Frente a la concepción dualista de Platón, Aristóteles propone una doctrina antropológica monista, según la cual el ser humano es una unidad psicosomática, es decir, un cuerpo animado.

Recurre a su doctrina del hilemorfismo. El alma es la forma del cuerpo. Materia y forma son inseparables porque forman una misma substancia, también cuerpo y alma son inseparables.

El alma es el principio de vida y la define como “acto primero de un cuerpo natural orgánico”.

El alma se comporta también como acto respecto del cuerpo, le dota de movimiento.

El alma es forma de una substancia natural que cambia y se mueve por sí.

Tipos de almas:

El alma vegetativa posee las funciones de nutrición y reproducción. Son funciones comunes a todos los seres vivos.

El alma sensitiva posee, además de las anteriores, las siguientes funciones, propias de los animales y los seres humanos:

Sensación o capacidad de percibir la forma sensible de los objetos.

Apetito o facultad de desear, de tener inclinaciones en función de las necesidades naturales.

Locomoción o capacidad de ir de un lugar a otro.

El alma racional posee funciones exclusivas de los seres humanos.

Conocimiento intelectual o facultad de llegar, mediante un proceso de abstracción, a las esencias de las cosas, para luego, a partir de estos conceptos inteligibles, conocer la realidad particular y razonar.

Voluntad o capacidad para querer libremente lo que le presenta el entendimiento como un bien para el ser humano en su conjunto. La voluntad sólo quiere en función de un fin que le presenta el intelecto. Pero no basta con que el intelecto le presente dicho fin, después debe la voluntad deliberar sobre cuáles son los mejores medios para realizarlo. En esta capacidad de deliberar y optar reside la responsabilidad moral, pues de la persona depende actuar o no, adquirir o no determinados hábitos.

Ética en Aristóteles

La ética busca orientar la acción moral del ser humano para llegar a ser bueno.

Ser bueno significa ser feliz. El fin de la vida del ser humano, y el fin de la ética, es, por tanto, la felicidad.

Ética y política

El referente último de Aristóteles es la comunidad humana.

El ser humano es esencialmente animal comunitario, un ser sociable. Necesita de los demás, pues no se basta a sí mismo para vivir.

El fin de toda actividad humana está en la pólis. La política está al servicio de la felicidad y la plenitud de sus ciudadanos.

Una ética naturalista

La ética de Aristóteles es naturalista, porque su fundamento se encuentra en el ser humano como ser natural.

Lo que debe ser deriva del ser, las normas y leyes morales se derivan y fundamentan en la propia naturaleza del ser humano. Las normas morales son leyes naturales.

La felicidad es un tipo de vida que exige adquirir ciertos hábitos de comportamiento, las virtudes.

Felicidad es el fin que persigue el ser humano concreto, lo que todos buscan en último término.

La virtud consiste en cumplir de la mejor manera posible cada tipo de alma con sus funciones propias.

El hábito virtuoso es el que está en el justo medio entre dos extremos. Cada virtud está en el justo medio entre dos vicios, uno por defecto y otro por exceso.

Política en Aristóteles

Para Aristóteles la política es la continuación social de la ética.

Política como ética comunitaria

Frente a los sofistas y a los cínicos, Aristóteles defiende el carácter social del ser humano y señala que la ciudad debe estar regida por leyes que surgen de la naturaleza social del ser humano.

El ser humano es un animal cívico gracias a la palabra. La palabra es el fundamento de la comunidad social o política.

El ser humano para desarrollarse plenamente, debe hacerlo en comunidad.

Niveles de las sociedades naturales

Familia. El primer lugar natural de relaciones comunitarias es la familia.

Aldea. Está formada por un conjunto de familias.

Pólis. Agrupación de varias aldeas que posee autosuficiencia total, su fin es vivir bien. Es posterior a la familia y a la aldea. Constituye el fin al que tienden las demás formas de asociación porque es la realidad que posibilita realmente que las personas puedan llevar una vida plena y digna.

Una comunidad es una asociación de humanos que persiguen juntos un mismo fin: el bien común.

La búsqueda del bien común traerá consigo la autosuficiencia, “el vivir bien” y la justicia, que son los caminos que llevan a la felicidad.

Esta vida feliz, comunitaria y virtuosa sólo era patrimonio de los ciudadanos libres.

Formas de gobierno

Monarquía o gobierno de uno sólo, cuando es el mejor y busca el bien común. Su degradación da lugar a la tiranía, el tirano dirige la ciudad a su capricho, con violencia y contra el pueblo.

Aristocracia, en la que los mejores gobernantes son varios. Su degradación da lugar a la oligarquía, en la que varios políticos organizados buscan su bien particular.

Democracia, en la que son muchos los que gobiernan. Su degradación da lugar a la demagogia, en la que muchos son los que buscan su bien particular mediante el poder.

La filosofía después de Aristóteles. El helenismo

Después de Aristóteles, la filosofía griega deja de ocuparse de la metafísica.

Las escuelas morales

Epicureismo

El fin de todo conocimiento es la búsqueda de la felicidad. Proponen una ética hedonista, pues entienden la felicidad como placer. El máximo placer radica en la ataraxía, que consiste en la ausencia de perturbación anímica.

La física pretende conocer la naturaleza de las cosas, adoptan el modelo atomista. El conocimiento de la naturaleza elimina tres temores: el temor a los dioses, al destino y a la muerte.

Estoicismo

El fin de la vida humana es la felicidad, que se consigue mediante una vida virtuosa.

La felicidad consiste en un tipo de vida conforme a la naturaleza humana, que es racional. Todo está predeterminado por una Razón universal o Lógos que cuida providentemente de todo lo que existe.

Escepticismo

Perseguían un ideal moral: la felicidad. Entendida como ataraxía. La justificación de su postura es la actitud de negar que pueda haber conocimiento ni un criterio de verdad para discernir lo verdadero de lo falso. La actitud que adoptan es la suspensión de todo juicio. Esto supone que no se puede afirmar, ni definir. Declaran que las cosas no “son” sino que, a lo sumo “parecen”. Tampoco se pueden hacer juicios morales ni decir que algo “sea” bueno o malo.

La filosofía medieval

Esplendor de la escolástica. Tomás de Aquino

Tomás de Aquino es una de las figuras más destacadas de la filosofía cristiana. Su pretensión de reconciliar el pensamiento de Aristóteles con el cristianismo acaba por convertirle en el más decisivo creador de la filosofía escolástica.

Nació en al año 1225 en Nápoles. Hijo de familia noble, estudió en el monasterio de Montecasino y después en la universidad de Nápoles. En 1244 tomó el hábito como dominico y conoció a Alberto Magno, con quien estudió en Colonia. En 1252 ejerció como maestro de teología en la Universidad de París, y en otras ciudades europeas como Roma, Bolonia y Nápoles. En Orvieto conoce al traductor Guillermo de Moerbeke, quien le proporciona la traducción al latín de numerosas obras de Aristóteles. Invitado por Gregorio X a participar en el II Concilio de Lyon, muere de camino, en 1274.

El aristotelismo de Tomás de Aquino

Teoría del movimiento y de las causas.

Hilemorfismo físico y antropológico.

Distinción entre substancia y accidentes.

El primer motor inmóvil y el acto puro.

Dios como bien y felicidad.

Primacía de la razón frente a la voluntad.

Concepto de analogía y teoría de la abstracción teoría empirista aristotélica: los sentidos.

Las relaciones entre la fe y la razón

Afirma que son distintas porque la fe se basa en la revelación sobrenatural, mientras que la razón es una facultad que corresponde a las personas sobre la base de su propia naturaleza.

Sostiene que no son divergentes porque entre ellas no puede darse condición, dado que tienen un origen común: la fuente de la verdad (Dios).

Describe un triple ámbito de verdades:

Verdades a las que se puede acceder sólo con la razón natural y que no inciden en el ámbito de la salvación (matemáticas).

Verdades que el ser humano podría alcanzar con su razón, pero que son importantes para la salvación y que, por tanto, requieren también la intervención de la fe. Éstas son “preámbulos de la fe” (inmortalidad).

Verdades que están contenidas en los “artículos de la fe” y que exceden las posibilidades naturales de la razón humana. Para éstas resulta imprescindible la fe (reencarnación).

Las relaciones entre la razón y la fe son relaciones de autonomía y de mutua colaboración. Razón y fe se armonizan y se complementan.

La estructura de la realidad

La esencia es un conjunto de características que hacen que una cosa sea lo que es, su singularidad, que la hacen distinguirse de otras. Existencia es el acto de ser. En Dios, esencia y existencia se identifican, no hay distinción. Dios es un ser necesario: existe y no deja de existir. Su esencia consiste en el acto de existir. Los seres creados son contingentes, es decir, existen pero pueden dejar de existir por lo que a su esencia no pertenece necesariamente su existencia.

Los seres creados participan del ser de Dios en grados diferentes, según la capacidad de ser de sus respectivas esencias. Establece una jerarquización entre los diferentes seres, según el criterio de la proximidad a la realidad.

Dios: substancia primera (esencia = existencia)

Los ángeles: seres inmateriales (esencia = forma sin materia)

Los seres humanos: (esencia = materia + forma)

Las cosas: (esencia = materia + forma)

La demostración de la existencia de Dios

Tomás de Aquino va a comenzar desde el conocimiento que proporciona la experiencia humana argumentando a posteriori. Por ello, criticará el argumento ontológico y rechazará su validez.

Este argumento, denominado ontológico, tiene como punto de partida la idea de Dios como ser perfecto, pero tal idea, dice Tomás de Aquino, procede de la fe, y no tiene por qué ser aceptada por un no creyente. El argumento ontológico contiene un paso ilegítimo de lo ideal a lo real: pensar algo como existente no quiere decir que exista en la realidad. Para nuestro autor la existencia sólo puede ser alcanzada si partimos de la existencia y argumentamos a partir de ella. Y la única existencia indudable para nosotros es la existencia sensible.

Demostración a priori. Se basa en la causa para llegar al efecto.

Demostración a posteriori. Es aquella que parte del efecto y se apoya en lo que es anterior únicamente con respecto a nosotros. A partir de un efecto cualquiera, puede demostrarse la existencia de su causa propia.

Las vías para demostrar la existencia de Dios

Las cinco vías para demostrar la existencia de Dios tienen una estructura común:

Un punto de partida: la constatación de un hecho observado.

Principio aristotélico de causalidad: todo efecto tiene que tener su causa.

Imposibilidad de que la cadena de causas se extienda hasta el infinito.

Conclusión: la afirmación de la existencia de Dios.

Vía 1.ª: movimiento. Punto de partida: Todo se mueve. Principio de causalidad: Cadena de movimientos. Imposibilidad de retroceso al infinito: Motor inmóvil. Conclusión: Dios.

Vía 2.ª: causalidad eficiente. Punto de partida: Existen causas eficientes. Principio de causalidad: Unas causas están subordinadas a otras. Imposibilidad de retroceso al infinito: Causa incausada. Conclusión: Dios.

Vía 3.ª: contingencia. Punto de partida: Existen seres contingentes. Principio de causalidad: Cadena de causas y de seres contingentes. Imposibilidad de retroceso al infinito: Ser necesario. Conclusión: Dios.

Vía 4.ª: grados de perfección. Punto de partida: Existen grados de perfección en los seres. Principio de causalidad: Graduación de seres y de causas de estos seres. Imposibilidad de retroceso al infinito: Ser perfecto. Conclusión: Dios

Vía 5.ª: finalidad. Punto de partida: Todo tiende a un fin. Principio de causalidad: Necesidad de un ser que dirija y entienda. Imposibilidad de retroceso al infinito: Inteligencia suprema. Conclusión: Dios.

La demostración de la esencia de Dios

La razón humana intenta conocer la esencia divina a través de tres caminos o vías:

Vía afirmativa: afirmamos de Dios todo lo que nuestro entendimiento es capaz de concebir: es eterno, inmutable, bueno.

Vía de eminencia: atribuimos a Dios todo lo que entendemos de Él en grado sumo: omnipotente, omnisciente, suprema bondad, suprema perfección.

Vía negativa: sólo conocemos de Dios lo que no es. Así si excluimos de Dios las limitaciones, imperfecciones y potencialidades, tenemos que se caracteriza por ser acto puro, forma pura, infinito, único.

Dios y el mundo

Creación del mundo mediante un acto de Dios totalmente libre, radical y originario.

La nada no representa una materia informe preexistente, sino la inexistencia absoluta, y no puede tomarse como la causa de la creación, pues ésta es sólo obra de Dios. Dios no está sujeto a ninguna necesidad, sino que crea libremente.

El ser humano

Afirma la unidad hilemórfica del ser humano. Defiende la existencia de una única alma que regula todas las funciones del ser humano y determina su corporeidad. El hombre es un compuesto substancial de alma y cuerpo, en el que el alma representa la forma del cuerpo.

La relación entre el alma y el cuerpo es una relación natural, no una situación forzada y antinatural.

Defenderá la inmortalidad del alma apoyándose en su inmaterialidad (el alma es inmaterial, luego no es corruptible).

La teoría del conocimiento

Todo nuestro conocimiento comienza por los sentidos. Los objetos del conocimiento suscitan la actividad de los órganos de los sentidos produciendo la sensación. Los sentidos producen una imagen sensible. Sobre esa imagen concreta y particular actuará el entendimiento agente, dirigiéndose a ella para abstraer la forma o lo universal.

El proceso de abstracción consiste en separar intelectualmente lo universal, que sólo puede ser conocido de esta manera. Esta labor la lleva a cabo el entendimiento agente.

El entendimiento agente universaliza el contenido de esa imagen particular, despojándola de sus elementos individuales y obteniendo los rasgos esenciales, que son los mismos para los objetos de la misma especie. Interviene, finalmente, el entendimiento paciente, que formula el concepto universal.

La teoría ética y política

Toda acción tiende hacia un fin, y el fin es el bien de una acción.

Hay un fin último hacia el que tienden todas las acciones humanas, la felicidad. Identifica la felicidad con la contemplación beatífica de Dios.

Por virtud entiende un hábito selectivo de la razón que se forma mediante la repetición de actos buenos, la virtud consiste en un término medio. A la razón le corresponde dirigir al hombre hacia un fin, y el fin del hombre ha de estar acorde con su naturaleza, por lo que la actividad propiamente moral recae sobre la deliberación. Concede primacía al entendimiento sobre la voluntad.

Ley natural, positiva, eterna

Ley natural. El ser humano tiene unas tendencias enraizadas en su naturaleza, que le distinguen de otros seres. Su racionalidad le permite conocer sus propias tendencias y deducir ciertas normas de conducta para darles su cumplimiento adecuado.

En cuanto substancia, el ser humano tiende a conservar su propia existencia. En cuanto animal, el ser humano tiende a procrear. En cuanto ser racional, el ser humano tiende a conocer la verdad y vivir en sociedad.

La ley natural tiene tres características: es evidente, universal, inmutable.

La ley positiva es la ley escrita promulgada por los gobiernos. Es una exigencia de la ley natural. Las exigencias de la ley natural deben ser respetadas por la legislación positiva, puesto que la ley natural constituye el marco que señala los límites dentro de los que debe organizarse moralmente la sociedad humana.

La ley divina representa el gobierno de Dios en el mundo. Está enraizada en la naturaleza de todos los seres.

La política

Concibe al hombre como un ser social por naturaleza. También la sociedad es algo natural. El ser humano necesita de la sociedad.

Las formas de gobierno no deben ser consideradas ilícitas a priori. Se convierten en ilícitas cuando degeneran en tiránicas.

El poder legislativo deriva para los gobernantes de Dios pero no de un modo inmediato, sino a través del consenso popular. El Estado ha de procurar el bien común, para lo cual legislará de acuerdo con la ley natural.

El racionalismo

Características generales del racionalismo

El racionalismo es una corriente de pensamiento que reconoce que la razón se basta para el conocimiento. Tiene como representantes principales a Descartes, Spinoza y Leibniz.

Rasgos principales:

Plena confianza en la razón humana. Los racionalistas entienden que la razón es la única facultad susceptible de alcanzar la verdad. La razón se opone a sensibilidad, experiencia, conocimiento propio de los sentidos, no a fe. Las cosas son sólo conocidas en las ideas. La realidad del mundo ya no es evidente, tiene que ser deducida. Se niega la experiencia sensible.

Existencia de ideas innatas. Entendía que el conocimiento verdadero podía ser alcanzado a través del recuerdo, al estar las ideas de algún modo “presentes” en el alma humana. La conciencia posee ciertos contenidos o ideas en las que se encuentra asentada la verdad. A partir de estas ideas se fundamenta deductivamente todo el conocimiento.

Búsqueda de un método adecuado para el razonamiento. Los racionalistas toman como modelo el método utilizado por la matemática. El método tiene por finalidad la conquista de la verdad a través de la búsqueda de los elementos evidentes que son conocidos mediante una intuición intelectual, independiente del ámbito de la experiencia.

Propuesta metafísica basada en la idea de substancia. Suelen entender por substancia “aquello que existe de tal manera que no necesita de ninguna otra cosa para existir”. La substancia es la primera idea innata, de la que todo se deriva por proceso deductivo.

El mecanicismo. El mundo es concebido como una máquina despojada de toda finalidad o causalidad que va más allá de la pura eficiencia.

Descartes

Descartes y los otros racionalistas desarrollaron su obra y su pensamiento durante el siglo XVII en el continente europeo. De manera resumida, las características de este siglo son: mercantilismo, absolutismo, sociedad estamental, barroco, contrarreforma y nueva ciencia.

René Descartes nació en Francia en 1596, en el seno de una familia noble francesa. Estudió con los jesuitas en el colegio de La Flèche de Anjou. Pronto se sintió atraído por las matemáticas, en detrimento de las demás ciencias, que estudió con escepticismo. En la Universidad de Poitiers se graduó en Derecho. Después de viajar por diferentes países, se retiró primero a Holanda y finalmente se estableció en Suecia, donde murió.

Descartes pertenece a la corriente racionalista que se caracteriza por: la confianza en la razón humana, negación de la experiencia sensible, afirmación de las ideas innatas, búsqueda de un método adecuado para el razonamiento inspirado en las matemáticas, una propuesta metafísica basada en la idea de substancia y el mecanicismo aplicado al mundo de los cuerpos extensos.

Teoría del conocimiento: el problema del método

Descartes llega al descubrimiento de su método mediante la consideración del procedimiento matemático. Parte de la estimación de que este método debe tener valor universal. Propone tres objetivos: formular unas reglas, fundamentar metafísicamente el valor absoluto y universal del método, y demostrar su fecundidad en las distintas ramas del saber. Rechazo del error y búsqueda de la verdad.

Método: “conjunto de reglas ciertas y fáciles, gracias a las cuales quienes las observe exactamente nunca tomará nada falso por verdadero y, no empleando inútilmente esfuerzo alguno de la mente, sino aumentando gradualmente la ciencia, llegará al conocimiento de aquellas cosas de las que sea capaz”.

Las reglas del método

Evidencia. Aceptar sólo lo que es claro y distinto.

Análisis. “Dividir cada una de las facultades a examinar en tantas partes como se pueda, y en cuantas se requiera para resolverlas mejor”.

Síntesis. “Conducir ordenadamente mis pensamientos, comenzando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para subir poco a poco hasta el conocimiento de los más compuestos.

Enumeración. Hacer en todo unos recuentos tan integrales y unas revisiones tan generales, que podemos estar seguros de no omitir nada.

Tres nociones justifican la pretensión de certeza del método: la intuición, la deducción y el orden. La intuición es la base del conocimiento, por lo que separamos lo verdadero de lo que no es cierto. La deducción nos permite derivar nuevas ideas a partir de las que ya conocemos. El orden nos permite situar, en el lugar del caos aparente de la experiencia sensorial, una disposición racional, que es justamente el objetivo de la ciencia.

El principio de la duda: partir de la nada

El punto de partida del método es la duda metódica. La duda es un procedimiento dialéctico de investigación, encaminado a desprender y aislar la primera verdad evidente.

Esta duda es universal, porque se somete a la duda todas las certezas existentes. Es metódica, porque no se trata de una posición escéptica, sino de un instrumento para alcanzar la verdad. Es teorética porque cuestiona los conocimientos y tiene pretensión de repensar la teoría filosófica desde sus fundamentos.

Cuatro criterios que justifican su duda metódica:

Notamos que los sentidos nos engañan. Dado que nos engañan a veces, no son fiables y hasta podríamos sospechar que nos pueden engañar continuamente. Por tanto, no nos sirven para un conocimiento cierto.

Confundimos el estado de sueño con el de vigilia. No existe un criterio claro para distinguir ambos estados. Por tanto, no debemos dar crédito a una parte de nuestros conocimientos que se derivan del estado de sueño y de cuando estamos despiertos.

Hipótesis del Dios engañador. Admitimos la creencia de que Dios es todopoderoso, pero nada parece impedir el que nos haya podido crear con una naturaleza que nos condicione a cometer errores y que, por tanto, dudemos de la certeza de nuestros conocimientos.

Añadimos la hipótesis de un genio maligno. Podemos suponer la existencia de un ser poderoso y astuto que emplea toda su habilidad en engañarnos y conducir al error y a la equivocación a nuestro conocimiento.

La primera verdad: el cogito

A partir de esa duda universal, aparece la primera verdad y certeza. La base primera de la filosofía cartesiana es: “pienso luego soy”. El cogito no es un razonamiento, sino una intuición.

Trata de explicar racionalmente el universo, es decir, de explicarlo en función del hombre, en función del yo. Era, pues, preciso empezar definiendo el hombre, el yo, y definiéndolo de suerte que en él se hallaran bastantes elementos para edificar un sistema del mundo.

El cogito representa un acto del sujeto, porque soy yo el que piensa.

Las ideas representan una mediación inevitable entre el sujeto pensante y las cosas.

Distingue tres tipos de ideas:

Innatas. Las que el entendimiento posee por naturaleza: el pensamiento, Dios.

Adventicias. Aquellas que provienen de la experiencia externa.

Facticias. Las que proceden de nuestra imaginación.

El auténtico conocimiento tiene lugar por medio de las ideas innatas, que la razón encuentra en sí misma, y el contenido que en esas ideas se presenta de modo claro y distinto coincide con la realidad.

Razón y realidad: la teoría de las tres substancias

Define la substancia como “una cosa que existe de tal modo que no necesita de ninguna otra para existir”. El sistema de Descartes nos lleva a tres ideas evidentes que se corresponden con las llamadas tres substancias: el pensamiento, el yo y las cosas o cuerpos materiales.

La substancia pensante

El yo pensante es la primera substancia que representa la primera verdad o certeza. El atributo fundamental de esta substancia es el pensamiento o conciencia.

La substancia infinita

La segunda de las substancias es Dios. Para Descartes el yo pensante no es perfecto, pero posee la idea de perfección. Esta idea, que nace con nosotros (innata), es la idea de un ser perfecto, que es Dios. Dios es una substancia infinita, eterna. Dios es garantía de veracidad.

Descartes presenta tres pruebas de la existencia de la substancia Dios:

La idea de perfecto e infinito. La finitud que reconozco en mí es lo contrario de la infinitud que conozco en Dios. Él es la causa necesaria de la idea de él que hay en mí. “La existencia de Dios se demuestra por sus efectos, sólo por el hecho de que la idea que tenemos acerca de Él está en nosotros”.

La contingencia del yo. Así como yo no soy infinito y no tengo la totalidad de las perfecciones, el ser que tiene todas las perfecciones es por este hecho causa de sí mismo y, por tanto, existe necesariamente.

El argumento ontológico. El esquema de la demostración es el siguiente: la existencia es una perfección, Dios tiene todas las perfecciones, luego tiene la existencia.

La substancia extensa

Las cosas materiales. Esta substancia tiene como atributo fundamental el de la extensión.

La física de Descartes es mecanicista. Todo en el mundo es mecanismo y todo es geométrico.

La causa del movimiento es doble. Una causa primera que, en general, lo ha creado e introducido en la materia, y esta causa es Dios. Una vez introducido el movimiento en la materia, Dios no interviene más, si no es para continuar manteniendo la materia en su ser.

Tres leyes del movimiento:

Ley de inercia: toda cosa permanece siempre en el mismo estado, mientras no sea cambiada por ninguna causa exterior.

Ley de dirección del movimiento: un cuerpo en movimiento tiende a continuarlo en línea recta, según la tangente a la curva que describa el móvil.

Ley de choque: en el choque entre dos cuerpos no se pierde movimiento sino que su cantidad permanece constante.

La teoría de la materia: la materia no es otra cosa que el espacio, la extensión pura, el objeto mismo de la geometría. La materia se reduce a la extensión.

Podemos afirmar que no sólo el universo físico, sino incluso las plantas, los animales y el cuerpo humano son puros mecanismos. Sólo existen fuerzas mecánicas que actúan en el universo. Todos los seres son como máquinas construidas por Dios.

El dualismo antropológico

Descartes al igual que Platón diferencia el alma y el cuerpo, con lo que establece un dualismo. Al alma sólo pertenece el pensar. El cuerpo se reduce a una máquina regida por las leyes de la física, y la vida a un movimiento mecánico.

El alma está unida a todo el cuerpo, concretando esa unión en la glándula pineal, que sitúa en el centro del cerebro. En ella se funden las sensaciones corporales y, a través de ella el alma recibe los estímulos orgánicos. Considera que es el alma quien siente, no el cuerpo. Es el alma la que recibe y sufre las pasiones.

La moral por provisión

El alma, al no estar sujeta al mecanicismo universal que rige la realidad de las substancias extensas, es el fundamento de la libertad humana. En ella existen acciones, que dependen de la voluntad, y pasiones, que son involuntarias. Se trata de no estar dominado por las pasiones y dejarse guiar progresivamente por los dictados de la razón y las enseñanzas de la experiencia.

La moral por provisión. Basada en tres máximas:

Conformidad con las leyes y religión del país donde uno habita.

Conformidad en el ánimo con todo lo que nos rodea.

Moderación en los deseos.

El empirismo

Se llama empirista a una teoría filosófica que considera a los sentidos como las facultades adecuadas para la adquisición del conocimiento.

Locke

Jhon Locke nace en el año 1632 en Inglaterra. En Oxford alcanza los grados de bachiller y maestro de artes. Atraído por las ciencias naturales estudia medicina. A partir de 1665, desempeña algunos cargos diplomáticos en Francia. En 1683, como consecuencia de sus críticas contra la política absolutista de Jaime II, debe refugiarse en Holanda. Después de la revolución de 1688, vuelve a Inglaterra, donde muere en el año 1704.

Origen y límites del conocimiento humano

El origen radica en la experiencia sensible. Entiende que nuestra mente es como un papel en blanco en el que todo lo escribe la experiencia. Esto significa la negación de las ideas innatas.

El límite del conocimiento humano también lo marca la experiencia.

Las ideas simples: ideas de sensación y de reflexión.

Idea es cualquier contenido de nuestra mente.

El origen de las ideas simples es la experiencia. Tenemos experiencias externas o sensaciones, que son el origen de la mayoría de nuestras ideas. También tenemos experiencias internas o reflexiones, que abarcan las distintas actividades de nuestra mente.

Las ideas simples son el objeto de las percepciones. Son claras y distintas y llegan a nuestra mente a través de un solo sentido o a través de varios. El entendimiento permanece pasivo. Estas ideas son las ideas simples de sensación.

Hay otras que provienen de la conjunción de la sensación con la reflexión y otras que provienen sólo de la reflexión. A estas se les llama ideas simples de reflexión.

Distingue también entre ideas y cualidades. Las cualidades están fuera y son modificaciones de la materia de los cuerpos.

Las cualidades primarias son propiedades reales de los cuerpos. Son objetivas, porque las ideas que se producen en nosotros constituyen copias exactas de las propiedades.

Las cualidades secundarias “son potencias para producir en nosotros diversas sensaciones a través de las cualidades primarias”. Son subjetivas, porque no se parecen exactamente a las cualidades que existen en los cuerpos, aunque son producidas por estas.

Las ideas compuestas: substancias, modos y relaciones

Éstas se forman a partir de las ideas simples. El entendimiento ejerce un papel activo.

La idea de substancia nace del hecho de que nosotros constatamos a través de la observación que un cierto número de ideas simples van siempre unidas, de tal manera que nos acostumbramos a pensar que pertenecen a la misma cosa. Llegamos a pensar que existe un substrato.

Dos tipos de substancias: las singulares y las colectivas.

Las ideas de modos. Son afecciones de la substancia, que se refieren a las formas de ser, estar o actuar de las substancias. Los modos simples son combinaciones de la misma idea simple. Los modos mixtos provienen de la combinación de ideas simples distintas.

Las ideas de relaciones son las ideas que la mente obtiene a través de la comparación de las ideas simples. No existen en la realidad, sólo en la mente.

Las ideas que acabamos de describir constituyen el material del conocimiento, pero no son aún el conocimiento. Para que el conocimiento se produzca, necesitamos de la percepción de un acuerdo o desacuerdo entre las ideas o grupos de ideas, y sólo entonces podremos hablar de lo verdadero / falso o de lo correcto / incorrecto.

Identidad y diversidad. Percibimos que una idea es lo que es y no otra cosa.

Relación. Percibimos las implicaciones que provienen de las ideas que son “modelos” generados por el espíritu.

Coexistencia y conexión necesaria. Percibimos que algunas ideas van acompañadas de otras ideas y que de esta coexistencia sólo podemos asegurarnos mediante la experiencia.

Existencia real. Pensamos que hay existencias reales que corresponden a alguna de nuestras ideas o son responsables de las mismas.

Los grados de conocimiento

El conocimiento humano tiene por objeto inmediato las ideas. La idea es una representación de la cosa y tiene una cierta consistencia en sí misma.

Conocimiento intuitivo. Representa la visión que la mente tiene de sus propias ideas. Es la percepción inmediata del acuerdo / desacuerdo entre las ideas. De tal intuición depende nuestro conocimiento.

Conocimiento demostrativo. Se obtiene cuando la mente percibe el acuerdo / desacuerdo entre las ideas a través de pasos intermedios, es decir, a través de otras ideas. Ésta es la forma de proceder de lo que llamamos razón o razonar. Consiste en introducir una serie de nexos evidentes por sí mismos, para demostrar la existencia de nexos no intuitivos en sí mismos. Es un conocimiento menos cierto que el intuitivo.

Conocimiento sensitivo. Se inscribe en el ámbito de la fe o de la opinión. Deriva de la certeza práctica que nos da la experiencia, pues por sensación conocemos los objetos externos.

Locke diferencia el conocimiento cierto de las distintas realidades. Afirma que tenemos conocimiento de nuestra propia existencia por intuición, de la existencia de Dios por demostración y de las otras cosas por intuición. Sin embargo, la existencia de las cosas es sólo probable.

Parte de que el conocimiento probable es la apariencia de acuerdo / desacuerdo. Formas de probabilidad:

La que se basa en la conformidad de algo con nuestras experiencias pasadas, que se supone que seguirán sucediendo de manera semejante.

La que se funda en el testimonio de las demás personas, dándose la probabilidad mayor cuando existe coincidencia entre todos los testimonios.

La que se asienta en la analogía, con relación a otras inteligencias distintas a las nuestras o al modo profundo de operar en la naturaleza.

La fe, en definitiva, es un “asentimiento fundado en la razón más elevada” (Dios).

Demostración de la existencia de Dios

Locke demuestra la existencia de Dios con una prueba basada en la causalidad. La nada no puede producir nada. Si existe algo, tuvo que ser causado por otra cosa y no podemos avanzar así hasta el infinito. Por esto, tenemos que admitir que existe un ser eterno, que lo produjo todo que es Dios.

La filosofía moral de Locke

Ciencia moral demostrativa. Toma como certezas nuestra propia existencia, la existencia de Dios y la verdad matemática.

Entre las ideas adquiridas por la sensación y la reflexión se encuentran las de placer y dolor. El hombre tiende a la consecución del placer y al rechazo del dolor. No todo placer merece bendición, sino sólo aquel que marche de acuerdo con la ley divina, verdadera inspiradora de lo bueno como conveniente.

La moral se interesa por los medios para evitar el dolor y conseguir el placer y la felicidad. La felicidad es el mayor placer del que seamos capaces. Desde el punto de vista del conocimiento, el bien y el mal morales son relaciones y, por tanto, no poseen ninguna realidad en sí mismos.

Afirma que la libertad se basa en la necesidad de buscar la felicidad y en el dominio de nuestras pasiones.

La voluntad es la potencia ordenadora que prefiere, elige, orienta y determina el ejercicio de la libertad.

Las leyes divinas que se identifican con la ley natural, miden el pecado y el deber; las leyes civiles miden los crímenes y la inocencia; las leyes de la opinión miden la virtud y el vicio.

La teoría política: la sociedad civil y el contrato social

El estado de naturaleza

En este estado no existe organización política y los individuos pueden llegar a violar los derechos y las libertades de los demás.

En el estado de naturaleza resulta difícil la defensa de los derechos individuales.

La sociedad civil y el contrato social

Los seres humanos dan origen a la sociedad civil a través del consenso, del pacto entre iguales, respetando la voluntad mayoritaria y renunciando, sólo en parte, a la propia libertad, con la finalidad de salvaguardar los derechos naturales, de aprovecharse de un ambiente de seguridad y tranquilidad.

La sociedad política

Los gobernantes están al servicio de los individuos, ya que éstos renunciaron a parte de su libertad para que sus derechos fuesen protegidos. La libertad consiste en no estar sometido a ningún poder más allá de las leyes.

Para evitar el absolutismo, el abuso y la corrupción, es preciso separar los poderes.

Poder legislativo. Debe ser ejercido por el Parlamento, que es quien formula y dicta leyes que obligarán a todos los miembros de la sociedad sin excepción.

Poder ejecutivo. Es el encargado de gobernar mediante leyes fijas, establecidas, promulgadas y conocidas por el pueblo.

Poder federativo. Se ocupa de las relaciones entre naciones.

La tolerancia religiosa

Los males que padece la sociedad política no son consecuencia de la división religiosa, sino de la intolerancia de unas personas con las creencias de otras.

La Iglesia es una sociedad libre y voluntaria de personas que tiene por finalidad dar culto público a Dios y a través de él adquirir la vida eterna.

El Estado se ocupa de los bienes civiles, y el poder de los gobernantes no debe extenderse hasta las cosas que tocan a la salvación de las almas. Una de las condiciones de un gobierno que vele por los intereses de todos los individuos es el principio de la tolerancia.

Locke entiende que la libertad religiosa presupone la secularización del Estado y la política, a la vez que la conveniente diferenciación entre lo civil y lo religioso.

La filosofía ilustrada

Kant

Contexto sociohistórico: Kant y la Ilustración

Kant nace en 1724 en Prusia. Cursa sus estudios de bachillerato en el Colegio Fridericiano, dirigido por el luterano pietista Schulz, quien dejaría huella en el joven Kant. Estudia filosofía, teología y matemáticas en la Universidad de su ciudad, bajo la dirección de Knutzen que lo introduce en el pensamiento científico de Newton. En 1755 alcanza el grado de Doctor y obtiene la habilitación para la docencia. En 1770 es nombrado profesor ordinario de la Universidad. Mientras tanto tiene que ganarse la vida a base de dar clases particulares y como profesor auxiliar de Universidad.

Su vida fue una vida monótona, como la que le corresponde a una persona que vive en una situación más bien precaria en una pequeña ciudad bajo la monarquía absoluta del rey Federico II de Prusia. Admiró los ideales de la Revolución Francesa, el individuo y la racionalidad. Eso le llevó a enfrentarse a los poderes político y religioso.

En sus primeras obras recibe el influjo del racionalismo de Leibniz, Wolf y Newton, y posteriormente de Crusius y del empirismo de Locke y Hume, de quien dice que lo despertó de su sueño dogmático.

La concepción kantiana de la Ilustración

Kant defiende todos los ideales ilustrados y, sobre todo, la razón crítica y autónoma, que permitirá salir a todos los seres humanos de lo que llama “minoría de edad”, de la incapacidad de servirse del propio entendimiento, de tener que buscar la seguridad en algo exterior al propio sujeto.

Kant nos invita a confiar en la propia razón, sin otros límites que los que marque la misma naturaleza. Este atrevernos a utilizar “la propia razón” es lo que nuestro autor denomina “mayoría de edad”.

Centra su pensamiento en una razón crítica, que no sólo analiza los límites del conocimiento (razón teórica), sino que además trata de elaborar los principios o leyes (imperativos) que rigen nuestro comportamiento moral (razón práctica).

La “mayoría de edad” significa para Kant la conquista de la libertad y de la autonomía personal frente a cualquier agente exterior que pueda influir en nuestros comportamientos.

El sujeto se erige en nuevo protagonista tanto de la razón teórica como de la práctica. Un sujeto que encuentra sus límites en el conocimiento.

El criticismo,síntesis que supera racionalismo y empirismo

El conocimiento versa acerca de algo que ocurre. Existen conocimientos particulares o singulares (conocimiento sensible), que carecen de necesidad, pues las cosas conocidas no existen siempre o si existen podrían no existir.

Otros son universales y necesarios (conocimiento científico), las cosas conocidas son siempre y en todo lugar así y no pueden dejar de ser así.

Acepta el postulado racionalista de que existe una razón que nos conduce al conocimiento de los hechos y que aporta las características de universalidad y necesidad. Esta razón no puede estar aislada de la experiencia sensible. Su base y sus límites están en los hechos que observamos y en la experiencia que se deriva de la captación del objeto protagonizada por nuestros sentidos.

Kant acepta del empirismo el hecho de que todo conocimiento debe tener su base en la experiencia sensible, no está de acuerdo con el escepticismo de Hume y que lo lleva a rechazar toda la metafísica y conceptos como substancia, causalidad, mundo o Dios.

Kant supera tanto al racionalismo como al empirismo a través de una tercera vía o fase de su pensamiento, que podemos denominar conocimiento crítico. Trata de averiguar hasta donde llegan los límites de nuestro conocimiento, y concluirá afirmando que esos límites hay que situarlos allí donde no llega la experiencia sensible. Distinguirá entre conocimiento científico y conocimiento metafísico.

Teoría del conocimiento

El punto de partida del conocimiento kantiano

Trata de averiguar la posibilidad de la metafísica como ciencia. Acude a los contenidos de la metafísica de su tiempo, que se reducen principalmente a tres: mundo, alma y Dios.

La ciencia progresa. Considera que en la metafísica no existe este progreso, porque se siguen debatiendo los problemas de siempre, y constata que después de tanto tiempo se repiten los mismos razonamientos acerca de Dios, alma y mundo.

Los científicos se ponen de acuerdo. En el campo de la metafísica, los pensadores se contradicen y eliminan la posibilidad de acuerdo.

Si la metafísica quiere ser ciencia, debe ser construida con el mismo rigor que se emplea en otras áreas científicas.

Condiciones que hacen posible la ciencia

Condiciones empíricas. Toda ciencia se basa en datos que parten de la experiencia.

Condiciones transcendentes o a priori. Toda ciencia se apoya en unos contenidos anteriores a la experiencia, en unas condiciones universales, necesarias, comunes a todo sujeto, que no pueden alterarse. Es evidente que para observar un hecho necesitamos siempre de un espacio y de un tiempo que hagan posible la experiencia.

Teoría de los juicios: los juicios sintéticos a priori

Las dos clases de conocimiento (el sensible y el científico) se manifiestan en proposiciones o lo que los lógicos llaman juicios.

Juicios analíticos. Son aquellos en los que el predicado no añade información. Son universales, necesarios, explicativos. Se basan en el principio de contradicción, porque en ellos no hay contradicción entre sujeto y predicado.

Juicios sintéticos. Son aquellos en los que el predicado añade un contenido nuevo, desconocido al sujeto.

Juicios sintéticos a posteriori. Su verdad depende de la experiencia. Son particulares, contingentes y extensivos.

Juicios sintéticos a priori. Son aquellos que nos proporcionan información (sintéticos) y al mismo tiempo son universales y necesarios (a priori). Universales, necesarios y extensivos. Son los juicios propios de la ciencia.

La crítica de la razón como giro copernicano

Supera racionalismo y empirismo al defender que existen formas o intuiciones puras, la cosa en si misma no existe o si existe no se puede conocer, lo que hay son objetos en el espacio y sucesos en el tiempo, las impresiones sensibles sometidas al espacio y al tiempo las llamará Kant fenómenos que es lo único que podemos conocer, los objetos son objetos para mi y no en si. Un objeto será tal si es conocido por el sujeto.

Kant pasa de un conocimiento que hasta ahora se basaba en los objetos a un conocimiento que se basa en los principios a priori que el sujeto impone.

El conocimiento humano debe partir de los datos que nos aportan los sentidos (de la experiencia sensible).

El sujeto también aporta conceptos puros o categorías, que posibilitan a nuestro entendimiento la organización y sintetización de los datos que provienen de nuestra sensibilidad de una forma dispersa.

Estas categorías son también a priori y, en consecuencia, universales y necesarias. El sujeto, a través de su entendimiento, compagina la experiencia y la razón.

La expresión “giro copernicano” también hace referencia a la revolución metodológica que Kant lleva a cabo en su teoría del conocimiento. Los fenómenos pueden ser estudiados, por parte del sujeto, analizando: por un lado, su comportamiento en la experiencia, y por otro, estableciendo hipótesis previas que posteriormente tratamos de comprobar en la práctica.

En el campo de la razón práctica también ocurre lo mismo, porque el sujeto pasa a ser el que aporta las leyes a priori, las leyes universales y necesarias de nuestro comportamiento moral.

El conocimiento humano recobra protagonismo y ejerce la primacía en la teoría kantiana. Son las cosas las que se adaptan al entendimiento. Son los objetos los que están regulados por el conocimiento. Kant supera tanto al racionalismo como al empirismo, dado que todo conocimiento humano comienza por la intuición, pasa a los conceptos y concluye en las ideas.

Puntos esenciales de la “revolución kantiana”

Excluir que la razón pueda hacernos conocer lo suprasensible, limitando nuestro conocimiento al mundo de los fenómenos.

Atribuir a nuestras facultades cognoscitivas la capacidad para mudar los objetos o fenómenos.

Garantizar que las conexiones de la experiencia sean a priori y objetivas.

Kant propone ir más allá de la localización del interior del sujeto, labor ejercida por Hume, partiendo de las intuiciones sensibles, localizando los conceptos puros del entendimiento y uniéndose en una función cognoscitiva. Kant tiene como objetivo tanto la universalidad y la necesidad (a priori) como la objetividad del conocimiento.

La razón teórica

La estética trascendental: la sensibilidad

Kant llama estética a la doctrina acerca de los sentidos y de la sensibilidad. La estética trascendental estudia las estructuras de la sensibilidad, la manera como la persona recibe las sensaciones y las transforma en conocimiento sensible.

Espacio y tiempo

El espacio es un medio homogéneo e indefinido, en el que se sitúan los objetos sensibles.

El tiempo es un medio infinito en el que se suceden los acontecimientos.

Kant define el espacio y el tiempo de una doble manera, como formas a priori de la sensibilidad y como intuiciones puras.

Formas: significa que espacio y tiempo no son impresiones, sino el modo como un sujeto percibe todas las impresiones. Es el modo de funcionar de los sentidos externos en el espacio y de los internos en el tiempo.

A priori: porque espacio y tiempo son independientes de la experiencia del sujeto, preceden y hacen posible la experiencia.

De la sensibilidad: porque el espacio y el tiempo son categorías necesarias para conocer a través de los sentidos.

Espacio y tiempo son intuiciones porque no son conceptos elaborados por nuestro entendimiento. Son independientes del conocimiento que tenemos de las cosas. Puras, porque son unas formas vacías de contenido empírico, es decir, que se van llenando poco a poco de impresión que proviene del exterior al sujeto.

Suponen una condición indispensable para que podamos tener sensación, para que podamos tener conocimiento sensible de las cosas.

El espacio es una noción cuantitativa, una intuición indivisible, imposible de conocer intelectualmente.

El tiempo es irreversible e inaprehensible, es decir, imposible de conocer.

Características del espacio y del tiempo

Son condiciones transcendentales a priori del conocimiento.

Son universales porque afectan a todos los individuos.

Son necesarias pues sin ellas sería imposible el conocimiento.

Preceden a la experiencia, ya que son a priori y pertenecen a la estructura del sujeto y son necesarias para que el sujeto pueda tener un conocimiento sensible.

Hacen posible la experiencia porque gracias al espacio y al tiempo podemos tener un conocimiento empírico de las cosas.

Son transcendentales porque son condición de posibilidad de la experiencia.

La matemática como ciencia

Las proposiciones de las matemáticas son sintéticas.

La matemática es a priori y es sintética y se basa en la percepción, entonces debemos concluir que tiene que haber una percepción a priori como fundamento de la matemática. Ésta se basa en una intuición pura. Las figuras que el geómetra construye en un papel o en la imaginación conllevan la necesidad del espacio. La base y condición de la geometría es el espacio. La geometría es la ciencia del espacio. El espacio es una intuición pura a priori.

El tiempo será la condición de la sensibilidad, tanto interna como externa, mientras que el espacio lo será solo de la externa. Una intuición debe estar en la base de la aritmética, porque los juicios de esta ciencia son sintéticos. Esta intuición debe ser a priori, porque esos juicios, a pesar de ser sintéticos, son también universales y necesarios. La intuición pura aquí es el tiempo. Es, como el espacio, intuición y no concepto.

Todos los juicios que emplean las matemáticas requieren la existencia del espacio y del tiempo, y, por tanto, son juicios universales, necesarios y a priori, pero al mismo tiempo, esos juicios se pueden mostrar en la realidad, tal como es captada por nuestros sentidos. Existen, pues, en las matemáticas los juicios sintéticos a priori, y, en consecuencia, las matemáticas son ciencia.

En nuestro conocimiento existen dos elementos: un elemento material, que es el que protagonizan las impresiones sensibles, que provienen del mundo exterior al sujeto, y un elemento formal, que son los elementos a priori. El resultado es el fenómeno, lo que aparece ante nosotros (la impresión sensible, que se da en nosotros a través de las categorías de espacio y tiempo).

La analítica trascendental: el entendimiento

Sobre la intuición pura del espacio y del tiempo realiza el matemático una labor intelectual.

Kant entiende por “analítica” de los conceptos “no el análisis del procedimiento de descomponer, en su contenido, los conceptos que se presentan y ponerlos en claro, sino la descomposición de la facultad intelectiva misma, para investigar la posibilidad de los conceptos a priori, gracias al hecho de irlos a buscar únicamente en el entendimiento, que es su lugar de origen, y de analizar su utilización pura en general, ya que éste es el deber propio de una filosofía trascendental”.

Los “conceptos puros” o categorías

La función propia de nuestro entendimiento es la de pensar los objetos, es decir, nuestra sensibilidad nos acerca a multitud de datos, impresiones de fenómenos, que son sensaciones dispersas. Los conceptos puros son aquellos que llevan a cabo la unificación de los fenómenos en el entendimiento.

El pensamiento consiste en la unificación de los fenómenos mediante los conceptos puros del entendimiento o categorías. Los conceptos son el resultado de esa unificación y nos permiten comprender las percepciones sensibles. Así pues, nuestro conocimiento incluye los conceptos y los juicios.

La función del entendimiento es la de formar juicios, unificar y coordinar los datos que provienen de la experiencia sensible.

Existen dos clases de conceptos:

Conceptos empíricos. Son aquellos que proceden de la experiencia, y son a posteriori.

Conceptos puros o categorías. Son aquellos de los que se sirve el entendimiento para unificar sensaciones. Estas categorías no proceden de la experiencia y son a priori.

Las categorías se aplican primero a las intuiciones puras y dan lugar así a los principios a priori de la ciencia físico-matemática. Sin estos principios o categorías como base y sustento, la física no podría existir.

La física como ciencia

Por sí solas, las categorías no son sino reglas para introducir objetividad y certeza en el conocimiento. Las categorías necesitan ser aplicadas a impresiones sensibles. Intuiciones y conceptos puros tienen que concurrir en la elaboración del conocimiento. Las empíricas dan el material y éstas introducen la unidad y la exactitud.

Nuestro conocimiento derivará de la sensibilidad y del entendimiento. Por la primera, nos son dados los objetos, mientras que por la segunda son pensados.

Los juicios sintéticos a priori son posibles en la física porque los juicios que utiliza la física se refieren a las categorías.

Dado que la física emplea proposiciones, que suponen la utilización de diversas categorías de nuestro entendimiento para explicar los fenómenos que estudia, concluimos que la física formula juicios sintéticos transcendentes y, por tanto, la física es ciencia.

La dialéctica trascendental: la razón

Estudia Kant la posibilidad o imposibilidad de los juicios sintéticos a priori en la metafísica.

Trascendental es lo que se refiere a las condiciones a priori del conocimiento. No se refiere propiamente a los objetos de conocimiento, sino al modo de conocerlos, en tanto que ese modo es posible a priori. Las formas puras a priori (espacio, tiempo y categorías) son la condición de la posibilidad del conocimiento científico.

La metafísica trataba tres temas:

La idea de alma, fruto de la unificación de todos los “fenómenos psíquicos”.

La idea de mundo, resultado de la unificación de todos los fenómenos físicos.

La idea de Dios, formada por la unificación de todo lo que existe y de todo lo físico y lo psíquico.

La metafísica tradicional tiene errores que proceden del hecho de que trata de servirse de las categorías, que sólo funcionan en el ámbito del mundo de los fenómenos, para aplicarlas a los noúmenos. Por ello se produce la “ilusión de un conocimiento que no es, sin embargo, real”. A esta ilusión Kant la denomina ilusión trascendental, porque identifica el orden de las ideas con el orden de la realidad.

Los argumentos acerca de la existencia del alma

El alma es definida como una substancia. Kant considera que todos los argumentos que se derivan de esa afirmación son paralogismos, razonamientos equivocados, porque aplican la categoría de substancia a un noúmeno, a una idea (alma).

Esto es equivocado porque, las categorías sólo pueden aplicarse a conceptos que tienen su base en la experiencia sensible. El alma es una idea, algo que no podemos ver y, por tanto, no le debemos aplicar ninguna categoría de las que corresponden al saber científico.

Kant considera que nuestro conocimiento es sólo conocimiento de fenómenos, es decir, de lo que se nos manifiesta por los sentidos, es decir, el resultado de nuestra experiencia sensible. Los fenómenos son estudiados por las matemáticas y por la física.

Noúmeno es “la cosa en sí”, todo aquello que está fuera de la experiencia sensible, lo que es objeto de nuestra razón. Representa el mundo de las ideas.

Los argumentos acerca de la existencia del mundo

La razón, al considerar el mundo como el conjunto de todos los fenómenos, incurre en antinomias, es decir, en razonamientos o proposiciones contradictorias, en cuanto aparece como verdadera tanto una tesis o afirmación como su contrario, la antítesis.

Los argumentos acerca de la existencia de Dios

Kant critica las pruebas de la existencia de Dios.

Critica el argumento ontológico (formulado por San Anselmo), porque confunde el orden de las ideas con el orden de la realidad. Del concepto “Dios” no podemos deducir el concepto o categoría de existencia, que, en este caso, está aplicado a una idea, a un noúmeno, a Dios, y no a un objeto sensible, que es su ámbito exclusivo de aplicación.

Critica el argumento cosmológico (formulado por Tomás de Aquino), porque de la experiencia de un ser contingente no se puede concluir la existencia de un ser necesario, dado que aquí se aplica la categoría de causa a un ser que está fuera de nuestra experiencia sensible.

Critica, por último, el argumento teleológico (formulado por Tomás de Aquino), porque lo más que se puede probar es la existencia de un ser ordenador del mundo, pero no de un creador.

Imposibilidad de la metafísica como ciencia

La metafísica como ciencia es imposible porque las categorías que utiliza la metafísica sólo pueden usarse legítimamente cuando se aplican a los fenómenos, y fuera del mundo de los fenómenos están fuera de contexto. Y porque los juicios que utiliza la metafísica no son juicios sintéticos a priori y, por tanto, la metafísica no es ciencia.

La razón práctica

Crítica de las éticas materiales: el imperativo hipotético

La ética es un asunto exclusivamente humano. La ética materialista se fundamenta en una realidad no espiritual y se opone, por tanto, a una ética espiritualista. La ética material es aquella en la que la bondad o la maldad de la conducta depende de algo que se considera un bien supremo para el ser humano. Características:

Son éticas que se basan en medios para conseguir un fin.

de contenido y de normas.

empíricas, porque sus normas y su contenido se basan en la experiencia.

hipotéticas, porque sus normas aparecen formuladas de manera hipotética o condicional.

heterónomas, porque sus normas provienen del exterior de la razón, de fuera del propio sujeto.

La moral formal: el imperativo categórico

El punto de partida de la moral kantiana es la constatación de que el sujeto tiene conciencia de su obligación moral. Ésta debe originarse en la razón. La ética formal kantiana establece cómo debemos comportarnos, qué es lo bueno y qué es lo malo. Características:

Es una ética vacía de contenidos.

no empírica, o sea, a priori. Sus normas son universales y necesarias para todos los seres humanos.

categórica, esto es, sus juicios son absolutos y sin condición alguna.

autónoma, es decir, el sujeto se da a sí mismo una norma, sin que le venga impuesta por algo exterior a la propia razón.

se basa en el deber. No nos indica lo que debemos hacer, sino cómo debemos hacerlo. La norma moral es el deber por puro respeto al deber, sin nada a cambio.

Distingue tres tipos de acciones:

Acciones contrarias al deber. Esto es moralmente malo.

Acciones que son conformes al deber. Esto es actuar conforme a la legalidad.

Acciones por deber. Esto es moralmente bueno.

Máximas y normas (leyes): los imperativos

Kant distingue entre máximas y ley moral. Máximas son principios subjetivos, considerados como válidas para la voluntad de todos los seres racionales.

La máxima expresa un deseo personal, a diferencia de la ley, que expresa un deber.

Distingue dos clases de imperativos: los hipotéticos y los categóricos.

Los imperativos hipotéticos son aquellos que utilizan las éticas materiales y que están formulados de manera condicional. No tienen valor universal.

Los imperativos categóricos son aquellos en los que la acción no tiene ningún fin, están formulados con juicios o normas absolutas, sin ninguna condición, y tienen un valor universal. Los imperativos categóricos son leyes morales de carácter formal, porque nos indican cómo debemos actuar. Kant rechaza los imperativos hipotéticos, propios de las éticas materiales.

Los postulados de la razón práctica

Kant no niega la inmortalidad del alma, ni la existencia de Dios. Sólo afirma que no son objeto del conocimiento científico. La existencia de Dios, la inmortalidad del alma y la libertad de la voluntad son los postulados de la Crítica de la razón práctica.

La existencia de la libertad viene dada por la existencia misma de la ley moral. Es una condición de la moral autónoma. Sin libertad no hay moral. Obrar moralmente, conforme al deber, sólo es posible si existe la libertad para vencer en las inclinaciones, deseos y condicionamientos. El mundo es el lugar en el que se ejerce la libertad.

La inmortalidad del alma deriva de la exigencia de realización del supremo bien por parte de la voluntad. Ésta persigue la realización de la santidad, que no puede conseguirse en esta vida y por eso necesita de una existencia duradera que sólo es posible con la inmortalidad.

La existencia de Dios. La unión de virtud y felicidad constituye el supremo bien para el ser humano. Virtud es la adecuación de mi acción al deber. La existencia de Dios se presupone como garantía del enlace entre virtud y felicidad. La persona virtuosa renuncia a la felicidad, pero se hace digna de ella y Dios la garantiza. En este mundo no se puede alcanzar la felicidad plenamente.

Por eso, el ser humano sólo puede alcanzar la felicidad y el supremo bien si Dios existe. Por otra parte, Kant justifica la existencia de Dios al destacar la enorme diferencia que existe entre ser y deber ser, tanta que exige la existencia de Dios como realidad en la que el ser y el deber ser se identifican. Dios es un ideal de perfección al que el ser humano pretende parecerse. Dios es el ideal para el obrar humano.

La filosofía vitalista

Nietzsche

Hijo y nieto de pastores protestantes, Nietzsche nace en octubre de 1844 en Prusia. A los quince años ingresa en un internado selecto y riguroso. Aquí se aficiona a los clásicos, especialmente a Esquilo y Platón.

Concluido el bachillerato, se matricula en Bonn como estudiante de teología. A los pocos meses abandona y se matricula en filología. Hacia 1865 lee El mundo como voluntad y como representación de Schopenhauer, que deja en él una profunda huella.

Termina brillantemente sus estudios y es nombrado catedrático extraordinario en la Universidad de Basilea. Solo tiene 24 años. En 1872 publica su primera obra importante: El nacimiento de la tragedia desde el espíritu de la música. Es una obra muy polémica por las interpretaciones que hace de la genialidad griega. En 1887 concluye La genealogía de la moral. Al año siguiente, aparece El crepúsculo de los ídolos. Muere en 1900.

Principales fuentes de su pensamiento

Admira a Kant por atreverse a erigir la razón frente a Dios. A los ilustrados, de modo especial a Voltaire y Rousseau. De Schopenhauer recoge la crítica a racionalismo y la idea de la voluntad como creadora de la realidad. En Wagner ve la posibilidad de recuperar el espíritu de la civilización a través de la música.

El método

El problema central del método es cómo fueron creados los valores.

Crítica de la cultura occidental

Nueva forma de interpretar la cultura griega: lo trágico

Se remonta a los presocráticos, a la época en que se apreciaba el valor de la naturaleza. Propone un sí a la vida. Sócrates y Platón representan la decadencia, son antigriegos. Los metafísicos griegos crearon valores contrarios a la vida.

La realidad fundamental es lo trágico. Es una especie de realidad agridulce en la que se juntan la vida y la muerte. Lo trágico es la esencia de la realidad, la unión de contrarios.

El mundo que nos muestran los sentidos es el único. El mundo de las ideas no es más que una mentira.

El espíritu dionisiaco, lo pasional; Apolo, lo racional.

Apolo es un personaje antigriego y antitrágico. Sócrates supone el triunfo de la razón sobre lo trágico, un mundo al revés.

Busca el equilibrio entre lo dionisiaco y lo apolíneo.

El filósofo a martillazos

Hay que volver a los presocráticos porque ahí esta la clave para entender la filosofía, la realidad. La filosofía griega de los presocráticos es hermosa porque en ella se mezcla lo aparencial y lo racional, lo dionisiaco y lo apolíneo. Pero con la entrada en escena de Sócrates y de Platón la filosofía da un giro hacia lo racional, anulando lo aparencial. Tanto Sócrates como Platón tienen miedo a la vida y, por eso, se sitúan más allá de la misma vida, refugiándose en un mundo artificial inventado por ellos mismos en el que poder ponerse a salvo de las penalidades. No tienen coraje para enfrentarse a la vida tal como es. Son antigriegos. Por eso Nietzsche los ataca y vuelve su mirada hacia Heráclito, que se fija en lo aparente, lo sensorial, en el constante devenir de las cosas. Eso es la realidad, la metafísica es una falsificación de las cosas.

Hay que pedir a los filósofos del futuro que destruyan a martillazos toda metafísica vacía, todo lo que se viene llamando oficialmente verdad, y que sólo acepten las apariencias, lo que se ve. Las verdades absolutas no son más que fantasías e invenciones platónicas. La verdad es perspectiva, es la mirada que cada uno dirige a las cosas.

Para Nietzsche hay que crear valores nuevos que significan romper con todo lo anterior. Es crítico con todo y con todos.

Huye de la razón, de la moral (sobre todo del cristianismo), de las normas y trata de encontrar en la vida el espíritu dionisiaco.

Antes habrá que proclamar la muerte de dios porque sino no podemos proponer una nueva escala de valores. Una vez que muere ese dios, el hombre se siente libre.

El filósofo debe hacer una crítica radical y proponer una nueva filosofía. La critica consiste en dos pasos:

Dios ha muerto. Hay que acabar con dios porque había sometimiento. En realidad anuncia a un hombre nuevo.

Si dios no existe, todo está permitido, no hay deberes, no hay normas. Antes de crear una nueva fuente de valores es necesario acabar con la moral cristiana porque lo que hace es empequeñecer, cohibir, someter al hombre.

Dionisios contra el Crucificado: la muerte de Dios

Las religiones se originaron a partir del miedo y de las angustias humanas. El cristianismo en particular utilizó en su génesis, como aditivo, el resentimiento, que en manos de los sacerdotes judíos se volvió creador. Convierten en valores los defectos de los vencidos y derrotados.

Cualquier religión de las hasta ahora existentes ha exigido tres sacrificios: soledad, ayuno y abstinencia sexual. Toda religión se opone a la vida, y el cristianismo de modo especial.

Las religiones han inventado, también el concepto de pecado, de culpa. En el contexto de esa fabulación religiosa cobra especial importancia la muerte de Dios, de Cristo, que se entrega voluntariamente a la muerte para obtener el perdón de los pecados humanos. Pero la muerte de Dios también tiene otro significado: Dios entró en las coordenadas espacio-temporales, también es vulnerable y por eso puede morir. Ésta es la lección que deben aprender los seres humanos, que Dios ha muerto y con Él también se han hundido los valores transcendentes e intemporales. Tras la muerte de Dios, el mundo adquiere un nuevo aspecto, un nuevo centro de interés: el amor a la tierra.

Moral de señores y moral de esclavos

Distingue dos formas de ser que se reflejan en dos tipos de moral bien diferenciadas: la moral de señores y la moral de esclavos.

El señor es arrogante y altivo, se cree superior al resto. El concepto de bien está relacionado con todo aquello que contribuye a engrandecer la vida, mientras el mal es lo que la envilece. Ésta es la moral de una élite, de los héroes y guerreros.

La moral de esclavo es propia de la masa, del rebaño. Defiende la igualdad y la solidariedad. Hay un instinto de venganza, propio del resentido, que se oculta en silencio, esperando la ocasión de vengarse. Sus valores son los de la pobreza, la renuncia. La fuerza del esclavo está en la unión de muchos, en la congregación del rebaño. Hay un enemigo común: las elites, la vida ascendente.

El verdadero problema de la filosofía son los valores. Tanto la forma de enfocar la metafísica como el conocimiento dependen de valores frecuentemente ocultos. La importancia que da Platón al mundo suprasensible tiene que ver con la defensa de las elites sociales.

El nihilismo

Proclama la muerte de Dios. Con el derrumbamiento de la divinidad se viene abajo todo el edificio de la cultura occidental apoyado sobre ella.

Distingue un nihilismo pasivo, propio de los que al conocer la muerte de Dios se quedaron paralizados y no actuaron. Pero existe también un nihilismo activo, de aquellos que lograron entender su significado y se apresuraron a destruir las ruinas de los viejos valores y, además, empezaron a construir otros nuevos transmutando los existentes: se desprecia lo ultramundano por decadente y se revaloriza lo terrenal y vital. El lugar que antes ocupaba Dios, lo ocupa ahora la tierra.

El nihilismo es una forma de pensamiento que parte de la negación de la realidad: nada existe. El escéptico duda que pueda alcanzar la realidad; el nihilista la niega tajantemente.

Existe también un nihilismo práctico, centrado en la moral, que niega la existencia de los valores. Éste es el caso de Nietzsche que niega la existencia de todos los valores de la cultura occidental por decadentes.

La nueva realidad emergente

Propone unos nuevos valores:

Fidelidad a la tierra

Ya no existen dos mundos y tenemos que ser fieles al mundo sensible.

La voluntad de poder (voluntad de dominio, de superación)

Afán de superación que está presente en todo ser vivo.

La voluntad de poder es aceptar la vida como es, con toda su carga trágica, como riesgo y como apuesta.

También en el conocimiento se revela la voluntad de poder, ya que conocer es dominar. Esa voluntad de poder actúa sobre los demás, no para oprimirlos, sino proyectando sobre ellos los propios valores, afirmándose más a sí mismo a la vez que lleva a cabo actuaciones valiosas. Esa voluntad de poder es energía vital.

El eterno retorno

Una visión circular y cíclica del tiempo que se opone a la visión lineal de las religiones, en las que un hecho trascendental da sentido al pasado histórico y facilita claves para vislumbrar el sentido del futuro.

La visión nietzscheana del tiempo es cerrada e intramundana. Todo se explica desde este mundo. El eterno retorno significa superar el horror y la asfixia de aferrarse a la tierra.

Aceptar el eterno retorno significa morder la cabeza de la serpiente, aceptar la felicidad, pero también el horror del sufrimiento. Quien renuncia a lo trascendente da un sí alegre a la vida terrenal, a la que no vive como una pesada carga, sino con inmensa alegría. El eterno retorno es la vuelta a lo dionisiaco y el abandono de la moral decadente.

Visión crítica de la historia, un análisis de las heroicidades y de las vilezas que deje al descubierto al ser humano tal como es, con su grandeza y con sus miserias, pues él es el verdadero protagonista de la historia.

El superhombre

El superhombre es la meta hacia donde camina la historia. Si algo le caracteriza es su carácter terrestre, el estar aferrado a esta tierra. Es el que se libera de todo.

Es una nueva especie con otro talante, una mezcla de sensibilidad y coraje, de intuición y poder. Su fuerza excepcional le viene de la conciencia que tiene de la muerte de Dios.

El superhombre no aparece de súbito, sino que es fruto de sucesivas transformaciones de la humanidad.

El último hombre es el hombre occidental sometido a cargas, a la moralidad. Representado por el camello, las dos jorobas representan las cargas. El camello representa el aguante de la pesada carga del deber, del ser humano racionalista, sometido a la ley y la obediencia, que soporta estoicamente.

El león es la fuerza de la humanidad que se rebela y ya no está dispuesta a seguir sometida a leyes divinas y humanas. Es el nihilismo destructor de viejas estructuras. El león rebelde de espíritu libre no es capaz de crear normas nuevas.

El niño no esta sometido a nada ni a nadie. Representa al superhombre. El niño representa la inocencia, mirar las cosas sin los prejuicios de los mayores. Ve la vida como un juego en el que destruye y crea nuevos valores, hace un mundo nuevo. Es un verdadero creador.

Desde la filosofía griega arrastramos lo racional. Si ese mundo no existe todo en esta vida se repite constantemente. Dos opciones:

Negativa, rechazo.

Aceptación. Es la más adecuada. Ese sí nos libera y hace que vivamos con intensidad y con gusto.

La serpiente es la idea del eterno retorno, sensación de asfixia. Produce una sensación de ahogo. Es el peso más pesado. El pastor se siente liberado. Siente primero ese ahogo pero muerde la cabeza de la serpiente y se libera. Produce la superación moral del hombre. La vida tiene que ser vivida con la voluntad puesta en el eterno retorno, queriendo todo lo que ocurre. La superación del eterno retorno es vivir esta vida como si fuera eterna. Le ayuda a superar la vertiente ontológica. El obstáculo es un estímulo.

La idea de eternidad.

El devenir es un devenir eterno pero esto significa que no tiene ninguna finalidad fuera de sí.

Nueva forma de entender la verdad

La verdad no es fruto de la contemplación ni de un conocimiento desinteresado. Por el contrario, nuestro conocimiento es selectivo e interesado. Conocemos para dominar para beneficio propio.

La verdad es una ficción, una perspectiva, una forma de interpretar las cosas.

crítica al lenguaje

Estudia el origen de las palabras bueno y malo, descubre que lo bueno era lo noble, aristocrático y lo malo lo plebeyo. A lo largo de la historia los buenos pasaron a ser malos y viceversa fruto del resentimiento y de la envidia.

Desde ese giro la tradición continuó, los buenos eran los cristianos y los malos los que se saltaban las normas. Esta moral es antinatural. Como resultado, al hombre occidental es un hombre mediocre. Es una moral de reacción y la que propone Nietzsche es una moral de acción. Sometimiento frente a libertad.

Busca el equilibrio entre lo racional y lo sensible. Los conceptos son vacíos de contenido. Lo que realmente existen son las imágenes. A esas imágenes le atribuimos conceptos que no expresan la auténtica realidad que es constante devenir. Propone utilizar metáforas porque esas sí que significan lo que de verdad existe. Critica la ciencia, sobre todo la matematización. La ciencia expresa, sobre todo lo cuantificable y lo que nos invita Nietzsche no es cuantificable (sentimientos). Nada se puede medir, cuantificar.

El concepto es permanente pero no podemos dejarnos engañar por el lenguaje, solo es un instrumento. No se puede demostrar una unión natural entre los conceptos y las cosas. Las palabras expresan afán de dominio, de poder. Instinto de conservación del hombre que le lleva a ordenar el mundo y el mundo es caótico, desordenado. Las cosas son inestables, cambiantes.

Consigue una critica a la ciencia, moral religión, filosofía, historia porque todo son sistemas conceptuales(conjuntos de palabras)que tratan de reflejar el mundo extramental que no existe. Su filosofía es una propuesta para hacer una ciencia alegre mas allá de lo cuantificable. Esa crítica de la ciencia es sobre todo a la matemática, a los mecanicistas porque conocer las cantidades no permite conocer las diferencias cuantitativas de las cosas. Las ciencias positivas son incapaces de conocer lo que Nietzsche nos propone (pasión, fuerza, odio, placer) o no son capaces de hacer juicios valorativos sobre la vida.

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