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Visión del Sermón; Paul Gauguin

GAUGUIN Y EL PRIMITIVISMO.















La Visión después del Sermón, Jacob luchando con el ángel


Primer curso Grupo 1


Historia del Arte I

Primer cuatrimestre


Facultad de Bellas Artes

Universidad Complutense de Madrid




ÍNDICE.



Proceso de selección de la obra escogida ………………………………… 1

Descripción de la obra ………………………………………………….. 2-3

Situación de la obra elegida en el conjunto de

la obra completa del artista …………………………………………...... 4-5

Situación de la obra elegida en el panorama

artístico de la época …………………………………………………….. 6-8

Relación entre la obra elegida y el primitivismo ……………………... 9-10

PROCESO DE SELECCIÓN DE LA OBRA ESCOGIDA.


Tras haber visitado las dos exposiciones madrileñas del pintor modernista Paul Gauguin, decidí dedicarme a comentar su obra Visión después del Sermón, Jacob luchando con el ángel, ya que la considero una de sus obras más importantes, marcó el comienzo de su evolución pictórica. Llama la atención x lo vibrante de sus colores, en especial el rojizo que predomina en el lienzo.

Estuve tentada a escoger La playa de Pouldu, me gustaba la fuerza que trasmitía el agua y sus olas, pero al ser una obra menos relevante en la trayectoria artística de Gauguin, no se podían dar muchos datos sobre ella. Los árboles azules es otra obra que llama la atención por sus colores fuertes y vigorosos, en especial (dando nombre al cuadro) el azul de los árboles. En las exposiciones también podemos observar cuadros de otros artistas como su gran amigo Émile Bernard.

Concluyendo quiero decir que la elección no fue fácil a causa de la cantidad de buenas obras que se muestran en estas exposiciones

DESCRIPCIÓN DE LA OBRA.


La Visión después del Sermón pintada en 1888 se encuentra normalmente en la Galería Nacional de Escocia, Edimburgo. Se trata de un cuadro de dimensiones considerables: 73cm x 92cm. Su técnica ha sido al óleo sobre lienzo. En la exposición del museo Thyssen-Bornemisza encontramos esta obra en una de las salas interiores, ocupa una pared individual junto a un fragmento de una carta enviada a Van Gohg en septiembre de 1888 en la que Gauguin explica lo que opina sobre el cuadro, la impresión favorable que le transmite. El cuadro se encuentra iluminado con una luz adecuada, para que destaque pero sin llegar a modificar de alguna manera el color a causa de la excesiva iluminación. En las zonas contiguas podemos observar obras de otros artistas como Émile Bernard que también tratan de mujeres y paisajes bretones. El tema principalmente es religioso: la lucha de Jacob con el ángel en presencia de unas campesinas bretonas que salen de escuchar el sermón como su propio nombre indica. El lienzo se encuentra dividido diagonalmente por un árbol, debajo del cual se coloca una vaca de pequeñas dimensiones proporcionalmente al resto de los elementos. Los protagonistas (Jacob y el ángel) se sitúan en la esquina superior derecha mientras estas campesinas vestidas con el atuendo típico de la época parecen rezar arrodilladas en el primer término de la obra. Los colores son planos, intensos y vibrantes. Se distribuyen de forma yuxtapuesta contrastándose violentamente sin sombras ni luces. Destaca en concreto el predominante rojo bermellón, aunque también se ha de destacar el amarillo de las alas del ángel y el blanco de las cofias. Esta obra fue simple y llanamente la culminación de la síntesis que Gauguin llevaba buscando toda su vida.

En el libro de John Rewald El postimpresionismo: de Van Gohg a Gauguin consideran esta obra como el resumen de su nuevo estilo, en definitiva, una obra innovadora. La síntesis que encontramos en este libro respecto al la mía no distan mucho en el sentido puramente descriptivo. Nos informa de que obviamente el escenario es un paisaje bretón. La técnica de Gauguin a la hora de dividir el cuadro diagonalmente proviene del estilo japonés en los grabados. También notifican el testimonio de Gauguin, lo que él opina del cuadro; para mí lo más relevante es lo siguiente: “Creo que en estas figuras he logrado una gran simplicidad rústica (…) Para mí, en esta pintura tanto el paisaje como el combate sólo existen en la imaginación de estas mujeres que rezan, todo es un resultado del sermón (…)” Se ve que estaba muy satisfecho con el resultado.


En el dossier también viene descrito este cuadro, en concreto en la obra de Charles Harrison, Francis Frascina y Gill Perry Primitivismo, cubismo y abstracción en la que es considerado innovador porque marca una ruptura con sus temas bretones seudoimpresionistas anteriores simplificando y distorsionando las figuras. Citando palabras textuales de Gauguin, “existe un contraste entre la gente <>y la lucha que se produce en un paisaje, desprovisto de naturalismo y fuera de proporción”. Consideran que el estilo decorativo es esquemático, y lo comparan con Mujeres bretonas en un Perdón de su gran amigo Émile Bernard. Se destaca el hecho de que los recargados tocados de las mujeres del primer plano y sus vestidos regionales contribuyen a la distorsión de las figuras y al fomento del primitivismo. Puede advertirse la influencia japonesa en la forma en que las figuras están cortadas por el marco, en la estilización de los tocados y en la ausencia de perspectiva. La forma en la que se comenta en este libro el cuadro, está enteramente relacionada con el primitivismo. Por lo que la sencillez, la intensidad y la ausencia de naturalismo característicos de La Visión se achacan a la búsqueda de Gauguin de lo salvaje. De esta forma también se comenta que aunque presenta un tema religioso, no está fomentando una devoción o piedad religiosa. Y que la lucha puede hacer referencia a los combates y bailes de los Perdones bretones.

En la sección Gauguin y los orígenes del simbolismo, también del dossier, hacen destacar la “deslumbrante tierra bermellón” definiendo a Gauguin como el iniciador de un nuevo arte que lee la abstracción de la naturaleza.

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SITUACIÓN DE LA OBRA ELEGIDA EN EL CONJUNTO DE LA OBRA COMPLETA DEL ARTISTA.


La obra data de 1888. En ese año Gauguin se encontraba en Pont-Aven con su amigo Bernard. Como he dicho anteriormente, La Visión después del Sermón fue el cuadro que determinó el comienzo de la verdadera evolución artística de Paul Gauguin, pero previamente había habido una introducción a este cambio. En 1886, cuando sus tendencias eran claramente impresionistas acogidas de Pissarro (como vemos en su Bodegón con retrato de Charles Laval), Gauguin estuvo en Pont-Aven por primera vez. Al año siguiente viajó a la Martinica acompañado de su amigo Laval, allí empezó a manifestarse su evolución con la influencia japonesa. Las formas aparecían oscuras, y lo más importante fue su cambio cromático, los colores se iban simplificando y contrastando violentamente. Este cambio no fue bien recibido por el público, quedaron muy sorprendidos y no le comprendían.



Regresó a Pont-Aven en 1888 porque le atraía el ambiente rústico peculiar de la zona bretona. Había un halo de primitivismo salvaje que le llamaba la atención y le atraía. Los cambios artísticos que sufrió en la Martinica parecían habérsele olvidado, volvió a las formas monótonas e hizo desaparecer el vigor.

A pesar de que en su vida la suerte no le había sonreído, nunca perdió la esperanza. Estuvo enfermo a menudo, pero cuando llegó Bernard a Pont-Aven fue como una bocanada de fresco y vigor que le dio fuerzas para salir de la monotonía en la que se veía sumido. Bernard también le ayudó a poner en orden sus pensamientos y a comenzar en un acuerdo mutuo con una técnica que ellos definían “pintar como niños”. A medida que pasaba el tiempo Gauguin estaba más convencido de la trayectoria que estaba tomando su arte, la consideraba la culminación de todos sus esfuerzos y penurias anteriores.

Comenzó desdeñando las sombras porque las consideraba ilusorias y pintó Bodegón con tres perritos que representaba uno de sus intentos de pintar como un niño. Se ve una insistencia en la línea y un alejamiento del impresionismo a causa de la síntesis de las formas.

Entre tanto Bernard, buscando una abstracción más clara, pintó Mujeres bretonas en el prado, cuadro que impresionó sobremanera a Gauguin y que le guió de alguna manera hacia la creación de Visión después del Sermón. Una composición grande en resumen de su nuevo estilo. Como dije, estaba muy satisfecho con el resultado, tanto que decidió ofrecer el cuadro a una iglesia del lugar para ver el efecto que tenía junto a las formas clásicas románicas y góticas. Por desgracia para nuestro artista, el cura no les permitió regalarle el cuadro alegando que sus fieles no lo iban a entender, aunque en realidad sentía que era una especie de burla artística. Por lo tanto decidieron enviarlo a París donde se encontraba el hermano de su amigo Vicent Van Gohg, Theo Van Gohg, para que se encargara de venderlo.

A partir de esta pintura que interesó mucho a sus amigos, Gauguin insistió en una construcción lógica y armónica de la composición y las manchas, una gran simplificación de las formas y las proporciones, una aportación de fuerza y color y la anulación de la mezcla cromática para ser sustituida por la yuxtaposición de los colores.

SITUACIÓN DE LA OBRA ELEGIDA EN EL PANORAMA ARTÍSTICO DE LA ÉPOCA.



En un principio se debe destacar el hecho de que Gauguin (1848-1903) nunca fue un pintor muy reconocido en su marco histórico. Sobre todo tras realizar la obra que estamos comentando. Fue víctima de la denigración, el desprecio y el desinterés de su público. Se enfrentaba a todo el mundo. Era consciente de que su carrera artística no iba a ser un camino fácil a causa de la sociedad en la que se veía enmarcado, una sociedad regida por los valores clasicistas y tradicionalmente religiosos en la que la creatividad y la innovación no tenían lugar. Se podría decir que todo el reconocimiento lo obtuvo después de muerto, pero no sería del todo cierto, ya que una pequeña minoría le admiraba y comprendía. En este pequeño grupo se encontraban todos sus amigos entre los cuales se localizan sobre todo Pissarro, al que debe su comienzo en el mundo de la pintura, Charles Laval, Émile Bernard con el que sentía una muy profunda amistad, Vicent Van Gogh, Theo Van Gogh, y Paul Sérusier, su primer alumno.

Charles Laval acompañó a Gauguin a la Martinica, fue el primero que pudo ver el comienzo de la evolución de su amigo, comenzando a partir de ahí un cambio artístico paralelo al de Gauguin, una tímida imitación. Cuando se expusieron sus cuadros, Pissarro tuvo que interceder por su alumno para justificar frente a sus seguidores el por qué de esta nueva técnica que no aprobaban, ¿dónde estaban los matices impresionistas que tanto les gustaban? ¿Por qué los colores se contrastaban de esa manera tan violenta? Preguntas que acabarían por culminar en Visión después del Sermón.

Theo era el encargado de realizar los procesos de venta de todos los cuadros de Gauguin en París y a su vez también le enviaba giros de dinero por la situación deudora en la que se encontraba su amigo. Con esto deducimos que sus obras no sufrieron precisamente una buena acogida. En concreto el cuadro Visión después del Sermón impresionó a algunos y escandalizó en sobremanera a muchos, como vemos en la reacción del cura al que Gauguin pretendía regalar esta obra.

Bernard supuso para él la puerta que le condujo hacia un mundo de síntesis y color. Era tal la admiración que sentían el uno por el otro que cuando Vicent Van Gogh les pidió que se hicieran mutuamente un retrato, por unas causas u otras no se sentían capacitados. La razón por la que su amigo les hizo esa petición fue por el deseo de reencontrar sus bases pictóricas, se sentía estancado. Como resolución de esta imposibilidad de retratarse, decidieron enviarle cada uno su autorretrato, y Van Gogh a su vez le regaló otro a Gauguin. Gracias a estos tres cuadros, podemos ver las diferencias y similitudes que había entre ellos. La relación que tenía Gauguin con Vicent era diferente a la que disfrutaba con Bernard, en lugar de verse una mutua admiración y respeto, Van Gogh sentía por Gauguin algo parecido a la obsesión.

Paul Sérusier fue el primer alumno directo reconocido que tuvo Gauguin después de Visión del sermón, ya que éste se sintió atraído por el pintor. Aprendió las bases más importantes de la técnica simbolista de su maestro.

Todas estas técnicas que vemos tan características de Gauguin, fueron comenzadas por Cezanne, uno de los más importantes maestros que tuvo al que Gauguin admiraba ante todo por su pincelada, pero la admiración no era común.

Se podría decir que a partir de esta obra, los lienzos de Gauguin nunca dejarían a nadie indiferente, ya fuera para bien o para mal siempre iban a impresionar en demasía.





RELACIÓN ENTRE LA OBRA ELEGIDA Y EL PRIMITIVISMO.


“Gauguin era un genio de lo salvaje” George Albert Aurier


“Gauguin era el arquetipo del primitivo bárbaro moderno, el hombre capaz de provocar a través de su arte unas verdades esenciales”

Maurice Denis

El hombre primitivo es aquel que descubre o inventa un nuevo método sin intención de hacerlo, no se percata de lo que puede suponer. Esto era Cezanne para Gauguin, un artista doblemente primitivo también por su expresividad. Le marcó las pautas para que éste pudiera llevar la abstracción hasta sus últimas consecuencias.

Gauguin se definía a si mismo como un salvaje. Su espíritu, su libertad y su imaginación le ayudaban a desarrollar sus obras a través del color y la forma.

Nunca fue reconocido porque no le era fácil convivir como primitivo salvaje entre la población urbana que se aferraba a sus creencias y tradicionalismos rechazando cualquier nuevo sentimiento.

El comienzo del primitivismo de Gauguin se puso de manifiesto en Bretaña, dónde encontraba según él lo salvaje, lo primitivo. Le inspiraba para desarrollar la expresividad que buscaba en su pintura. La figura que encontró en Bretaña para representar este halo de primitivismo fue el campesino rural incorrupto, que contrastaba con el consumismo de la modernidad. En concreto representaba el sexo femenino, porque se consideraba (como anteriormente a la ilustración europea) el símbolo de la vida natural.

La extensión del sentimiento primitivo entre los jóvenes artistas y estudiantes de arte también se dio a causa de la insatisfacción de la formación académica clásica.

En Pont-Aven, Gauguin encontró la esencia primitiva que buscaba en Bretaña, el alma de una raza peculiar, salvaje,”simbolizada por el eco de los zuecos sobre esta tierra de granito”. Todo esto nos ayuda a comprender La Visión del Sermón, ya que se ve claramente el tratamiento del atuendo femenino rural. Cita textualmente: “(…) he logrado reflejar, con sencillez, una maravillosa superstición rústica” o lo que es lo mismo, superstición salvaje. Como vemos, define el primitivismo de la obra en función de la sencillez, la austeridad, la ausencia de naturalismo y la expresión pura.


La Visión es considerada una composición de ruptura en la que Gauguin demuestra un primitivismo muy radical al renunciar por completo al impresionismo. La deformación, simplificación y expresividad del cuadro ayudan a captar la esencia primitiva a ojos de Gauguin de Bretaña.

Se consideraba un artista creativo, un salvaje similar a un ser superior que debía mostrar lo que su imaginación expresiva le revelaba en ese momento. Esto asombraba a los críticos, los cuales intentaban buscar justificaciones simbolistas en esta originalidad.

Gauguin admiraba la sinceridad y la simplificación de las formas que el arte japonés expresaba, porque lo consideraba apreciaciones primitivas más directas.

El significado religioso de La Visión se puede confundir con la interpretación propia y primitiva del artista hacia la vida y las ceremonias bretonas. Por lo que se considera un ejemplo claro de los objetivos expresivos y primitivos de Gauguin. No pretende promover la práctica religiosa, sino mostrar una posible reconstrucción de la Bretaña moderna en una dirección atrasada, supersticiosa y salvaje.

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